JUICIO POR EL TRIPLE CRIMEN DE DEGAÑA

El «exterminio» de los Brugos tuvo «una preparación concienzuda»

La Fiscalía solicita privar de la patria potestad a Álvarez por el daño moral causado a sus hijos

Silvia Brugos, en el juicio

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A. Domingo | Oviedo
León

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El resentimiento por la ruptura matrimonial, el no aceptar que Silvia Brugos, su ex mujer, rehiciera su vida con una nueva pareja y con el éxito obtenido en las elecciones municipales —en las que fue elegida concejala por el PSOE— son los motivos que llevaron al leonés José Manuel Álvarez Fernández, de 44 años, a cometer el triple crimen de Degaña en la madrugada del 23 de mayo del 2011 y al que precedió «una preparación concienzuda», según las conclusiones definitivas del Ministerio Fiscal. La acusación particular calificó lo ocurrido de «exterminio».

Aunque el fiscal no cambia los tipos penales —considera que existieron un asesinato consumado, otro en grado de tentativa, dos homicidios, a los que suma un intento—, solicitó imponer «las penas en su grado máximo porque no conseguimos imaginar un ataque tan brutal», en el que se produjo allanamiento de morada con una «brutalidad absoluta». Además, Álvarez mostró un «desprecio total y absoluto a la integridad moral de sus hijos» al apuñalar a las víctimas delante de estos, por lo que solicitó la privación de la patria potestad, que quedaría en manos de la madre, Silvia Brugos, en defensa «del interés de los menores».

La Fiscalía calificó el asesinato de Jorge Marqués Vado y el intento de asesinato de Silvia Brugos como las acciones más graves. De madrugada «fue a la casa para matar» a la pareja «y a todos los que se pusieran en su camino». Se da el agravante de alevosía por la «preparación concienzuda» del crimen demuestra el instrumental que portaba: maza, destornillador, dinero para huir (el tope que le podía dar el cajero) y otros instrumentos con los que José Manuel Álvarez acudió a la vivienda unifamiliar de los Brugos. Además, portaba «un cuchillo de monte que no era de la casa» y tenía unas dimensiones de al menos 12 centímetros de largo y 4 de ancho, aunque algunos peritos manifestaron que pudiera medir entre 15 y 20 centímetros, en función de las pruebas presentadas a lo largo del proceso.

El fiscal considera probado que entró dos veces en la casa y pilló a Jorge Marqués y Silvia Brugos desprevenidos. Los apuñaló «en la cama y a oscuras», circunstancias en las que fundamenta la alevosía de la acción.

Roberto Brugos, hermano de Silvia, consigue sacar a Álvarez del dormitorio y se produce una «pelea lógica en el pasillo, porque defiende a su hermana» y en la que también interviene Isabel Rodríguez, madre de Roberto y Silvia. En el enfrentamiento no se utilizó ningún cuchillo de la casa, según demuestran los restos de ADN encontrados Por los peritos en los dos que se intervinieron y porque «el acusado no presenta pinchazos», sólo cortes.

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La Fiscalía señala que hablar del atenuante de legítima defensa «resultaría un sarcasmo si el caso no fuera tan grave». Tampoco encuentra «miedo insuperable», porque el acusado «se pone voluntariamente en esa situación», ni eximente por enajenación mental o por el cuadro ansioso-depresivo del lacianiego, que, en todo caso, «no es grave, y no afecta a su capacidad de decidir y de conocer las consecuencias de sus acciones».