La última palabra fue el último juicio

Jesús F. Salvadores
«Se le concede la última palabra por si tuviera que añadir algo que estima se ha pasado por alto y puede ayudar a su defensa». El presidente del tribunal frenó a José Manuel Álvarez cuando se refirió a la infidelidad de la que acusa a su exmujer, Silvia Brugos (en la foto), y de las «mentiras reflejadas en los medios de comunicación» sobre él y su madre, vecinos de Caboalles de Abajo (Villablino). «No debe juzgar ni opinar sobre quienes hoy no se sientan en el banquillo», añadió el magistrado. Álvarez se siente víctima de acoso psicológico y chantaje por parte de su excónyuge y de la madre de ésta y de estafa por el acuerdo de divorcio que firmó. Deseó que «lo que me ha sucedido a mí sirva para que exista mayor igualdad entre hombres y mujeres, porque me anularon». Silvia Brugos, con su habitual aplomo, declinó realizar declaraciones al terminar el juicio.