Diario de León

Una intensa nevada tiñe de blanco León

La jornada no registró incidentes serios en las carreteras pero el temporal obligó a trabajar a destajo a las quitanieves y dejó en casa a 1.508 alumnos de toda la provincia.

En La Cueta, el pueblo más alto de la provincia, Plácido espala a las puertas de Picos Blancos, su hostal.

En La Cueta, el pueblo más alto de la provincia, Plácido espala a las puertas de Picos Blancos, su hostal.

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No hubo tregua ayer en las carreteras de la provincia para abrir paso tras una de las nevadas más importantes del invierno. El aviso para este martes no había prever una jornada que fue especialmente intensa y que apenas dejó rincones sin nieve en la provincia. Hasta siete tramos de carreteras permanecieron cerrados al tráfico en las primeras horas del día —la LE-142 en Rabanal del Camino, en La Baña, en la LE-126, en el puerto del Pando, en la LE-234, el de Vegarada, en la LE-321, Las Señales, en la LE-333, Aralla, en la LE-473, y Monteviejo, en la LE-233— y el tráfico quedó restringido al uso de cadenas en varios tramos de carreteras nacionales por un temporal que también afectó a la AP-66 que, sin recoger incidentes serios, sí vio condicionada la circulación durante parte de la mañana.

La gran nevada también tuvo su efecto en los accesos a León, que registraron pequeños atascos, sobre todo en la entrada a la capital desde Asturias. En la nacional 630, a la altura del polígono de Villaquilambre, la nieve acumulada impidió el desvío hacia el Hospital Monte San Isidro, con la consiguiente acumulación de coches en todo el entorno. Fueron las llamadas al servicio de emergencias las que advirtieron de la problemática generada en el entorno de este centro hospitalario.

La jornada también dejó a 1.508 alumnos de 47 centros escolares sin clase en la provincia, 844 de ellos de Secundaria y 664 de Infantil y Primaria, según los datos recabados por la Consejería de Educación. En la comunidad fueron algo más de 4.000 los estudiantes que se quedaron en casa.

La nieve en la montaña oriental dejó espesores de 15 centímetros en Cistierna, 30 centímetros en Riaño, 40 centímetros en Boñar, un metro en San Isidro y más de un metro en el puerto de las Señales. Los problemas se registraron por la mañana, especialmente en las N-621 y N-625 que acumularon mucha nieve ante la falta de paso de las quitanieves. Se registró una salida de un vehículo entre Horcadas y Carande. Ambas carreteras permanecieron sin limpiar lo que creó el malestar de vecinos que las utiliza habitualmente con motivo de su trabajo. También hubo problemas por la capa de hielo que había en las carreteras bajo la nieve. A partir del mediodía la situación fue mejorando y la nieve fue desapareciendo de la carretera.

El panorama fue similar en la montaña occidental con la carretera a Villablino totalmente cubierta durante gran parte de la mañana. Las máquinas quitanieves de la Diputación trabajaron a destajo, primero para limpiar los accesos a Leitariegos, y después para abrir el camino a los pueblos de la comarca de Babia hasta llegar a La Cueta, la localidad más alta de la provincia, a 1.450 metros de altitud, en donde la nieve rozó el metro de altura pese a que las máquinas limpian la carretera a diario.

Donde no se registraron problemas especiales fue en los ríos de la provincia, algunos en situación de alerta, como el Órbigo a la altura de Cebrones, pero lejos de la situación de alarma. El presidente de la CHD, José Valín, informó de la situación de los ríos, con 13 cauces en alerta: Arlanza, Arlanzón, Carrión, Duero, Esgueva, Órbigo, Pisuerga, Rivera, Támega, Tera, Valdavia, Valdeginate y Valderaduey. Por ello, el organismo de cuenca informa tres veces al día a Protección Civil de este tipo de niveles, alerta y alarma, para que establezca los protocolos oportunos y los dispositivos necesarios en cada momento.

Respecto a los embalses, Valín subrayó que la situación de los embalses de la Confederación Hidrográfica del Duero es de «normalidad». El agua embalsada supera el 82 por ciento del volumen, si bien apuntó que se trata de mantener en todos ellos una capacidad de resguardo sin llenar, para prever posibles avenidas por deshielo o lluvias puntuales importantes. «Soltamos el agua que podemos para mantener los resguardos, pero de forma limitada para no poner en peligro a la población por avenidas», matizó.

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