Diario de León

«Un refugio para el que sabe»

Juan Antonio Panera desaconseja entrar en el sector sin experiencia.

Juan Antonio Panera sujeta un cuadro junto a los cajones que prepara para ampliar su explotación.

Juan Antonio Panera sujeta un cuadro junto a los cajones que prepara para ampliar su explotación.

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a. DOmingo | Redacción
León

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Las licencias ambientales solicitadas en los últimos meses en León para la actividad apícola amparan explotaciones de diferentes tamaños. Hasta 1.520 colmenas se han solicitado en un mismo municipio de la montaña central. El solicitante no quiso que se publicaran sus datos por miedo a los robos de colmenas, una actitud comprensible —incluso hay quien las baliza para saber su posición por GPS en caso de sustracción—.

Entre las licencias de mayor importancia destaca la de José Antonio Panera, que podrá instalar hasta 480 colmenas en el término de Santas Martas. A lo 55 años, funcionario jubilado, lleva 25 en la apicultura y, pese a que mueve un volumen ya respetable de miel, considera las abejas como segunda actividad.

Panera subraya la necesidad de contar con experiencia en el sector antes de pensar en éste como en un alternativa a la crisis, como se ha dicho de esta actividad, que puede servir de refugio para quien la conozca: «Hay que saber manejar las abejas y tener un montón de fracasos antes de producir miel», sentencia. En su caso, «un grupo de amigos, mucha lectura y unos cuantos fracasos» le sirvieron como escuela apícola en una provincia con muchas posibilidades para la producción de miel —«se popdría explotar más, como se ha hecho con la micología y otras actividades», opina— y en la que las oscuras de montaña, procedentes de brezo y roble, entre otros, marcan una tendencia que Panera no sigue: produce mil flores, muy clara y diferente de la que se obtiene en la montaña.

«Para vivir de la miel hay que producir y eso supone costes en medicar las abejas, cambios de cera, reposición de material... Además no es lo mismo una sala de extracción para 2.000 kilos anuales que para 20.000: Tiene que estar a la altura y eso precisa una inversión y un grado de seguridad de que el dinero que se ha destinado no se perderá», explica el apicultor, que cifra el coste de una explotación profesional «en no menos de 60 o 70.000 euros». Para quienes tengan interés en montar una explotación apícola recomienda «un año o dos de trabajo con alguien experimentado, pero nunca sin rodaje».

El conocimiento es la clave para entrar en un mundo que para muchos es una afición y en el que hay hueco. «En España faltan colmenas» y el precio de la miel «ha subido bastante» en los últimos cinco años.

El Servicio Territorial de Agricultura considera al apicultor leonés sobre todo como a un aficionado, disciplinado en el trabajo, lo que supone que casi no haya incidencia de la barroa (enfermedad parasitaria).

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