Diario de León

León no está en el Inventario Nacional de Zonas Húmedas

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La Junta de Castilla y León publicó en el 1993 el Catálogo de Zonas Húmedas de Castilla y León, en el que figuran una veintena de zonas acuáticas en la provincia de León. Ese catálogo fue ampliado en 2001, y hasta la actualidad no ha sido actualizado. Por este motivo el Gobierno autonómico carece de datos oficiales de los humedales que hay en Castilla y León, lo que ha impedido que la comunidad, y por lo tanto la provincia de León, no figuren en el Inventario Nacional de Zonas Húmedas, creado en 2004 por el Ministerio de Medio Ambiente.

Una de las asociaciones ecologistas que más se ha volcado con el estudio de los humedales, por la importancia de estos espacios para las aves, es la SEO/BirdLife. «Un humedal con poblaciones saludables de una gran variedad de especies de aves a lo largo de todo el año, no sólo en invierno, son la muestra de que este humedales está en un estado de conservación favorable», explica Roberto González, del Área de Políticas Ambientales de SEO/BirldLife y responsable de la campaña Alas sobre el agua.

A nivel estatal, y respecto a espacios protegidos dirigidos explícitamente a proteger los humedales, destacan los humedales Ramsar, declarados a través de convenio internacional. España, con 74 humedales en la lista, es el tercer país del mundo en cuanto a número de humedales Ramsar. Para figurar en esta lista, uno de los criterios requeridos es acoger de forma regular en invierno un total de 20.000 aves invernales, un hecho que en Castilla y León tan sólo ocurre en las lagunas de Villafáfila y las lagunas de la Nava y Boada. Según explica Roberto González, «es importante destacar que en León casi todos los humedales son artificiales (graveras, balsas, embalses, acequias, etc.), al igual que muchos dentro de toda la demarcación hidrográfica del Duero, debido a la escasez de humedales naturales, ya que fueron todos drenados y desecados para ganar terreno a la agricultura», lo que para él no excusa de la «dejadez» de la Junta con estos espacios.

«No hace falta ser Doñana para ser conservado. La verdadera riqueza patrimonial está repartida por todo el territorio, y son tan importantes los pequeños rincones y arroyos de montaña como los grandes humedales costeros. Si no somos capaces de conservar esos pequeños arroyos no tendremos grandes humedales, y si no somos capaces de conservar esos pequeños humedales que actúan como estaciones de servicio en las rutas migratorias, no llegarían aves acuáticas a Doñana», concluye González.

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