Carbunión defiende que muchas minas llegarán a ser competitivas en 2018
La patronal reclama el respaldo del Gobierno para hacer cambiar de idea a la UE.

Carbón almacenado en la central térmica de La Robla.
Carbunión confía en que varias empresas mineras puedan alcanzar la competitividad en 2018, y en esa apuesta trabaja para intentar modificar la decisión europea que obligar a cerrar las minas no competitivas en ese horizonte. Así lo asegura la directora general de la patronal minera, Mercedes Martín, quien considera que los esfuerzos que se están realizando por parte de las empresas justifican el trabajo que se está realizando para cambiar la postura de la Comisión Europea, una tarea en la que esperan «contar con el respaldo del Gobierno».
Para Martín, el sector, que hoy produce 6,5 millones de toneladas de carbón al año, «ha mejorado de manera vertiginosa su competitividad, hasta encontrarnos actualmente con más de un 60% de carbón competitivo procedente de los cielos abiertos, y un 40% restante que tiene como desafío la búsqueda de la competitividad de alguna de las unidades de producción interior». Se trata, a su juicio, de recoger los frutos de «una actualización y modernización realizada a lo largo de la última década, en las que se han producido avances significativos en tecnología y productividad». Estos avances han colocado a la minería española «en una de las más modernas de Europa, mejorando los ratios de productividad sólo superados por Polonia y el Reino Unido».
Para afianzar la apuesta decidida por el carbón nacional, la representante de la patronal se apoya en el nuevo Plan del Carbón, un marco que recoge «el reconocimiento por parte del Gobierno de que el carbón es un combustible autóctono necesario para garantizar la seguridad de suministro a precios moderados de electricidad, y que nuestro país no puede ni debe cerrar la minería competitiva».
Analiza también los avances en seguridad minera, una «magnífica labor» de las empresas que, según asegura, no debe quedar ensombrecida por el accidente del pasado 27 de octubre, en el que seis mineros fallecieron a causa de un derrabe de grisú en el pozo Emilio de la Vasco.
En un balance de la situación del sector recogido en Cuadernos de Energía , Martín repasa las investigaciones en captura CO2 y la necesidad de seguir contando con esta fuente energética, frente a otras voces que piden cerrar las minas y aumentar la compra de carbón importado. Para ello argumenta que «no sólo no es verdad que el carbón español sea de menor calidad que el importado, sino que además es el adecuado para ser consumido en las centrales próximas a las minas, por menor coste y por características técnicas de diseño de las centrales». Además, señala que es falso que el carbón nacional sea más caro que el importado y que las centrales térmicas de carbón garantizan un adecuado funcionamiento del sistema eléctrico, «ofreciendo una cobertura de la demanda de manera firme e independiente de la climatología y de los problemas de abastecimiento internacionales». Así recuerda que durante 2013, «hemos asistido a varias alarmas por cero de gas en España, por lo que de no existir las centrales de carbón, el suministro eléctrico en días de poco viento como los invernales se puede ver comprometido severamente». A su juicio, todo ello justifica que desde las administraciones públicas, «se deba entender un mix de generación equilibrado y diversificado, donde el carbón tenga un papel importante en la cobertura de la demanda».
La directora general de la patronal resta importancia a la influencia de las subvenciones al carbón en el déficit de tarifa, asegurando que se le adjudica «un protagonismo excesivo en los costes de sistema, cuando no podemos perder de vista que frente a los 22.000 millones de euros de costes del sistema eléctrico, las centrales que consumen carbón nacional suponen 400 millones de euros para una cobertura de la demanda eléctrica superior al 20% y cuyo cupo se extinguirá a finales de 2014».
Defiende además el componente social que está detrás del sector, asegurando que una gran parte de la población de las cuencas mineras viven de la actividad extractiva. «El sector del carbón significa ‘todo’ para la subsistencia de las comarcas mineras. Es la fuente principal de sus ingresos y el origen de otras empresas relacionadas o no con el carbón».
Respecto al nuevo marco 2013-2018, que marca el escenario del sector para el futuro próximo, Martín hace hincapié en el «importante recorte» de las ayudas públicas y valora las medidas sociales, las ayudas para la restauración ambiental y las inversiones para impulsar la actividad económica alternativa al carbón en las cuencas. Aunque reconoce que el sector «encara con incertidumbres la fecha clave de 2018», confía en el trabajo de sindicatos, empresas, políticos locales y Carbunión para modificar la decisión europea y destaca que, en un sector «con mucha experiencia ante la adversidad», sabrá salir de las dificultades y alcanzar la competitividad en pocos años.