GENTE DE AQUÍ
Vuelven las pesetas
El grupo Otrora festeja la llegada del vencejo, recuperando la vieja moneda y homenajeando al dueño de la Gran Peluquería

Antonio de la Gran Peluquería con el Vencejo de Oro, en el centro, arropado por Los Otrora
Pasadas las 11.30 horas, en la imaginación de Los Otrora el tren de la Vía de la Plata volvió a parar en La Bañeza. La vieja estación recuperó parte de su vida de años pasados, siendo el punto de partida del viaje a otros tiempos de este grupo de jóvenes bañezanos, que un año más celebró la llegada del vencejo a estas tierras, ensalzando las tradiciones, las costumbres y sus raíces.
Ataviados con ropas de antaño, palillo en boca y boina en la cabeza, ellos a lomos de sus bicicletas, auténticas reliquias, comenzaron su peculiar retrospectiva para rendir tributo a la Ciudad Mercado y su comarca. Ellas enfundadas en trajes de lavanderas portaron sus maderos hasta la plaza que hicieron de soporte para cumplir con su tarea y emular a las mujeres de otras épocas.
Los smartphone y las tabletas pronto salieron a relucir entre los curiosos que quisieron retratar a este grupo que homenajea aquel tiempo en el que ni teléfonos móviles ni Internet formaban parte de la vida cotidiana. Paradojas a parte, hasta el acento de Los Otrora se tornó al pasado, más cerrado y rural, para dar a las conversaciones el mayor realismo.
Y hablando de realidades, el grupo paseó en sus bicis chorizos y panes, panderos de piel e incluso patatas o lechugas marcadas aún en pesetas. Pero no sólo ahí estuvo presente la vieja moneda. Algunos establecimientos de la ciudad permitieron hacer los pagos utilizando el dinero y los billetes anteriores a la llegada del euro. Otra forma de incentivar el comercio y dar salida a esas monedas que aún quedan por casa. La Peseta volvió a hacerse presente en La Bañeza, donde no hacen falta excusas para sacar la imaginación a relucir y disfrazarse.
El momento más emotivo de la jornada se vivió de la mano de Antonio, regente durante 58 años de la Gran Peluquería. Los Otrora quisieron homenajear su dedicación y esfuerzo para mantener durante más de medio siglo este negocio bañezano con solera. Local al que aún le quedan años de vida, pues Antonio lo tiene claro, y aunque ya ha superado la edad de jubilación, hasta los 80 años no dejará de afeitar barbas ni cortar el pelo. El viernes algunos de estos jóvenes se pusieron en sus manos para lucir su mejor aspecto durante los festejos. El homenaje se completó con la entrega del Vencejo de Oro a este barbero que guarda en su negocio la esencia de aquella Bañeza del pasado y también del presente.
Tras el reconocimiento, Los Otrora cogieron el camino hacia el ‘templo’ donde los nuevos miembros del grupo recibieron el ‘bautismo’. Una raja de chorizo y el nombre dictado por el santoral sirvió para que los menos veteranos ya sean ‘Otroras’ en cuerpo y alma. En años sucesivos y durante este día su nombre de pila dejará de ser el de los 364 días restantes, para llamarse como haya decidido la tradición.
La plaza de los Cacharros hizo las veces de comedor, donde el grupo, tras la ronda por los bares, comió a la antigua usanza. Repuestas las fuerzas y tras la siesta en el Jardinillo, Los Otrora se fotografiaron junto al kilómetro 303, en la plaza Mayor. Una imagen que ya es un símbolo. Los juegos, la cena y la verbena pusieron el broche de oro a esta cita, donde La Bañeza ensalza sus raíces.