torre de babia
Rendidos ante el bastón
La fiesta del Mastín de Babia brinda un homenajene a la transhumancia y la labor de los pastores.

Más de 2.400 ovejas trashumantes de la familia Granda desfilaron por la localidad.
El éxito de público y de organización hicieron ayer que la décima edición del concurso del Mastín de Babia, que este año acogió Torre de Babia, sea difícil de olvidar, tanto para los vecinos de esta privilegiada zona de la montaña leonesa como para los curiosos visitantes que acudieron a disfrutar de un acontecimiento único. Más de 2.400 ovejas merinas de dos rebaños diferentes procedentes de Trujillo, unidas a las casi 1.500 propias de los pastos comunales de Babia, ofrecieron un espectáculo único con el que la Fiesta del Mastín ha querido rendir un homenaje muy especial a la trashumancia y al trabajo de los pastores. Casi mil personas fueron testigo directo de este evento, que ha sido organizado por la Asociación Sociocultural El Corisco, detrás de la cual esta el trabajo de unas 55 personas, entre las que destaca Isaac Álvarez Suárez, mentor del Museo Etnográfico, que ayer abrió sus puertas a un gran número de personas que quisieron saber más del arte de la trashumancia y el pastoreo. Todos ellos han hecho posible el desfile por la localidad de este ganado trashumante que cada año viaja en camiones hasta los pastos de Babia, donde desde hace cien años viene a pasar el verano.
La fiesta se completó con el tradicional concurso de mastines en el que este año participaron 47 ejemplares venidos de distintos puntos del país y que destacaron por sus excelentes cualidades.