LAS CONSECUENCIAS DEL ACCIDENTE DE LA POLINOSA
El Sepla considera fundamental el uso de grúas en los rescates de montaña
El sindicato no relacionasin embargo la falta de este equipo con la tragedia de La Polinosa

Unas prácticas de rescate con helicóptero y grúa que realizaron el 112 y el Greim en 2011
En el Sindicato Español de Líneas Aéreas (Sepla) no tienen ninguna duda: que un helicóptero que opera en rescates de montaña disponga de grúa es fundamental, pero de ahí a trasladar la falta de este equipo como causa del siniestro que el 24 de agosto costó la vida a dos pilotos y un rescatador de la Guardia Civil hay un trecho.
Los pilotos de rescate en montaña del Sepla, empleados de compañías de aviación civil, optan por la prudencia ante el siniestro de La Polinosa del 24 de agosto. Es necesario «conocer las circunstancias concretas de la operación», porque son muchos los factores que debe considerar el comandante de la aeronave en estas situaciones. El sindicato advierte de que un juicio a posteriori puede suponer una gran injusticia, «más aún, en un momento en el que se juega con las emociones de quienes han perdido a sus familiares, compañeros y amigos».
Según la información obtenida a través del gabinete de prensa de esta organización, una grúa ofrece más alternativas a los tripulantes y los rescatadores, sin embargo, «un rescate no está mal hecho porque no se utilice».
Un piloto de rescate «no tiene más de diez minutos para decidir», con variables que debe considerar —además del mismo rescate— como la orografía, el viento, la situación de los socorridos y la gravedad que puedan presentar sus heridas. «La información que reciben los equipos de rescate casi siempre se exagera como consecuencia de la situación que atraviesan», pero es un error alarmar a los rescatadores. «Son muy pocos los que quitan hierro a la situación y los que lo hacen suelen ser los más experimentados. El grado de alarma que transmita quien avisa de un accidente va a influir en que el rescate se efectúe de un modo u otro» y lo importante para quien atraviesa una situación apurada «es que lo rescaten, de un modo u otro, antes o después». En todo caso, los pilotos conocen la influencia que incluso la temperatura tiene en el comportamiento del helicóptero y que «su primera obligación como comandantes es preservar la vida de la tripulación y los rescatadores».
Desde el Sepla aseguran que un apoyo parcial cerca de la roca como el efectuado en el malogrado rescate de La Polinosa «siempre es una maniobra peligrosa, una situación límite», en la que el piloto debe «buscar márgenes de seguridad». No es, sin embargo, una temeridad si la circunstancias lo permiten. El uso de una grúa «puede salvar riegos, pero también es cierto que un helicóptero es más vulnerable en vuelo estacionario», porque en caso de emergencia «no tiene velocidad» para eludir el apuro.
Los expertos del sindicato sostienen que un comandante ejecuta una maniobra como el apoyo cerca de la roca cuando está seguro de su éxito, lo que aplican al capitán Pérez Peláez y al teniente Benito, los pilotos fallecidos el 24. «Sabe que hay variables ajenas a él que pueden empeorar», razón de más para un buen inicio de la operación.
Sobre la antigüedad de los aparatos, desde el sindicato apuntan que no afecta a los helicópteros como a otros medios de transporte. Las revisiones «lo mantienen como el primer día». Mecánicos del fabricante revisan las naves y existen inspecciones especiales «que suponen desmontar completamente» el aparato. «Nadie se las salta y mucho menos la Administración del Estado».