Diario de León

SUCESOS

Se llevan el cajero automático de un banco arrancándolo con un camión

La sucursal ha sufrido tres robos desde 2010, el último, el pasado mes de junio

Exterior de la oficina bancaria

Exterior de la oficina bancaria

Publicado por
ARMANDO MEDINA | VILLAQUEJIDA
León

Creado:

Actualizado:

No anduvieron con miramientos. Lo ladrones se llevaron el cajero automático de un banco arrancando literalmente de la pared del edificio. Sólo quedó el hueco.

Los hechos ocurrieron la madruga de este martes al miércoles. Según señalan algunos vecinos, la alarma saltó hacia las seis de la mañana. Otros dicen que se oyeron algunos ruidos a las cuatro, pero nadie acudió al lugar. Varios efectivos de la Guardia Civil se personaron entonces en la zona.

Según informaba la agencia Efe, citando fuentes del Instituto Armado, los autores del robo acudieron al lugar donde estaba el cajero automático, presumiblemente con un camión-grúa con el que lo arrancaron de cuajo, lo cargaron en un vehículo y se lo llevaron. El hecho podría estar relacionado con la denuncia del robo, precisamente, de un camión-grúa en la cercana localidad de Banamariel, que pudo ser utilizado por los cacos de ayer en Villaquejida.

Durante toda la mañana, agentes del Guardia Civil y de la Policía Judicial estuvieron en el lugar de los hechos recabando pruebas y revisando las cámaras de seguridad de la entidad con el fin de esclarecer lo ocurrido y dar con los delincuentes.

Desde la entidad bancaria no se facilitó ninguna información, así que se desconoce la cantidad económica que los ladrones se pudieron llevar.

Los vecinos no salen de su asombro ya que se trata de una sucursal que ha sido objeto de tres robos desde el año 2010. El último, en el pasado mes de junio. «Está gafada», decía uno. «La han tomado con ella», comentaba otro.

Se trata de una oficina del Banco Etcheverría (ahora Abanca) que se encuentra ubicada en la travesía de la carretera N-630 (León-Benavente).

El 7 de enero de 2010 la Guardia Civil frustró el robo de la caja fuerte. En esa ocasión los ladrones tuvieron que huir en un vehículo de alta gama cuando se encontraban a punto se terminar su fechoría al advertir la llegada de la patrulla de la Benemérita. Por entonces, la entidad era todavía Caixa Galicia. Los cacos se habían introducido en al oficina, habían anulado las alarmas, y prácticamente ya habían arrancado de la pared la caja fuerte. Los hechos tuvieron lugar de noche.

El pasado 18 de junio la historia fue mucho más rocambolesca. Sobre las diez de la mañana un individuo entró en la oficina, se tapó el rostro y con un hacha y una pistola, que después resultó ser de juguete, pidió al empleado que le diera lo que tuviera. Unos 4.000 euros. Acto seguido, no se sabe por qué, mandó bajarse los pantalones al único cliente que se encontraba en la sucursal. Huyó tras forcejear con otro vecino a la salida de la entidad y robar la furgoneta del panadero. Fue detenido horas después.

Ahora, parece que los cacos sí han conseguido su propósito.

tracking