Con el frío, una tapa de ajo
La jornada de exaltación de este plato exclusivo y autóctono consigue repartir más de 800 raciones entre los viandantes.
Doce del mediodía. Soportales del Ayuntamiento de Santa María del Páramo. Decenas de personas se arremolinan entorno a una mesa. Es el inicio del reparto de raciones de una nueva edición, y ya van nueve, de la Exaltación de la Tapa de Ajo.
En total se sirvieron de forma gratuita más de 800 raciones untadas en una rebanada de pan acompañadas de un vaso de vino. «Ésta está muy rica», «aquella esta un poco sosa», «la otra está muy alegre, pica mucho». Eran algunas de las expresiones pronunciadas tras probar una u otra. Y es que no hay dos iguales. Cada local le aporta su toque personal.
En esta ocasión han sido 15 los establecimientos hosteleros que han participado en el certamen: el bar Novel, el restaurante La Zíngara, el bar Las Piscinas, el Derby, La Montañesa, la Estación de Autobuses, la cafetería Gatsby, el Avenida, el hotel Reyes de León, La Sirena, la cafetería Olé-Olé, el pub Olimpo, el bar La Fuente, La Taberna de Tano y el hotel Silo.
No se trata de una feria, ni un concurso. Simplemente es una iniciativa puesta en marcha hace casi una década por el Ayuntamiento para dar a conocer este bocado autóctono, típico y exclusivo de la localidad paramesa.
El ajo es un plato centenario. Nadie es capaz de fijar su origen exacto, aunque está certificado que hace siglos los arrieros ya lo llevaban en sus zurrones durante el invierno.
Sus ingredientes son humildes, pero el resultado es contundente. Ideal para mitigar el hambre y el frío en tiempos de escasez y para agradar al paladar en todo momento.
La elaboración tampoco tiene muchos secretos. Primero se hace un caldo con desperdicios de carne y huesos de cerdo, vaca o gallina. Se le añade pan duro de buena hogaza, ajo, pimentón, aceite y guindilla al gusto. A partir de este momento, mucha paciencia. No dejar de remover hasta conseguir una textura más o menos espesa.
Se come con cuchara o tenedor y se suele acompañar de una rebanada de pan.
En la actualidad muchos bares de la localidad lo sirven a partir de la festividad de Todos los Santos como aperitivo de vinos y cortos. No hay dos iguales. Cada cual le aporta su toque personal.
Con la celebración de estas jornadas de exaltación desde hace nueve años, el Ayuntamiento ha ido cumpliendo su objetivo de promocionar esta tapa tan exclusiva de Santa María del Páramo. Hoy se conoce en toda la comarca.