Fusilado, atropellado y expuesto al público

familia garcía holgado
A los asesinos de Luis García Holgado no les bastó con abatirle a tiros. Después de muerto, cuenta el Ateneo Republicano de Astorga, fue pisoteado varias veces por un carro y su cadáver estuvo expuesto durante varios días en el pueblo de Hervás como ejemplo de «rojo». Nacido en La Fregeneda (Salamanca) en 1897, llegó a Astorga como funcionario de Correos. En la capital maragata se inició en la militancia política y sindical, PSOE y UGT, y formó una familia con Modesta Fuertes. Fue concejal entre 1931 y 1934. Conocido como anticlerical y masón, fue trasladado a Hervás por participar en la revolución de 1934. Volvió a la política y llegó a ser teniente de alcalde del municipio cacereño. El golpe de julio de 1936 lo pilló en Madrid, pero se trasladó a Hervás y fue detenido y torturado. El 21 de septiembre fue fusilado. Le quitaron el reloj y los zapatos. Su familia, que sobrevivió de la venta de mantecadas en la estación, trasladó sus restos al panteón familiar de Astorga en los años 70: «Gracias, Astorga», dice su sobrina nieta. «Por luchar sin cesar, por la apertura de la fosa común y por este homenaje», enfatiza.