astorga
Los civiles vuelven a ganar la ‘batalla’ en el tapete
Un año más ha tocado a su fin uno de los campeonatos con más solera de los tapetes astorganos. El ‘enfrentamiento’ entre civiles y militares que noviembre tras noviembre tratan de ganarse al mus ha dado por finalizadas las partidas, volviendo a demostrar que con las cartas los paisanos tienen más destreza que los militares. Lo cantan los números y es que en los últimos cuatro años los civiles se han impuesto en el tapete.
Por eso ayer, y como manda la tradición desde hace cincuenta años, los militares invitaron a comer a los paisanos en el Restaurante La Peseta, sede también de las partidas. El campeonato cumplió con esta edición medio siglo de vida, estrechando lazos entre los ciudadanos y los vecinos del cuartel astorgano. Cincuenta años de faroles y esperando que las cartas lleguen acompañadas de suerte. La comida de hermandad demostró el buen ambiente reinante entre los dos bandos. Tras la misa, civiles y militares se desplazaron hasta el cuartel del Ralca, que acaba de celebrar su 75 aniversario, para hacerse la popular foto de familia, que seguirá engordando los albumes de esta cita con historia.
Las Bodas de Oro de la confraternización cívico-militar siguieron a mesa puesta, donde se compartieron anécdotas y se entregaron los regalos y trofeos. Los faroles rojos fueron a parar a la pareja que menos partidas ganó. Además, los paisanos y militares con mejores puntuaciones tuvieron su recompensa, así como la pareja que quedó en el puesto 12, por ser el día de la patrona de la Guardia Civil, y los que quedaron en quinta plaza. El amarraco fue para Generoso Carro, por sus cualidades, y Balbina Morán volvió a amadrinar el acto.