Diario de León

La Bañeza

Emprender tiene premio

El Gobierno reconoce a dos jóvenes bañezanos que lideran una empresa puntera en innovación y genética. La juventud no es un hándicap para Alberto Acedo y Adrián Ferrero que hace algo más de un año decidieron ponerse el mundo por montera y sacar adelante su proyecto empresarial. Ahora ese esfuerzo y todo su trabajo tienen recompensa

Alberto Acedo y Adrián Ferrero en su laboratorio.

Alberto Acedo y Adrián Ferrero en su laboratorio.

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A.G. VALENCIA | LA BAÑEZA
León

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Están en el top ten, son jóvenes y valientes, se han puesto el mundo por montera y eso tiene premio. Lo dice el Gobierno que ha reconocido a Alberto Acedo y Adrián Ferrero, dos bañezanos que lideran una de las empresas punteras en innovación y genética. Precisamente con su proyecto empresarial, que ya se va consolidando, se presentaron al concurso nacional de Jóvenes Emprendedores convocado en agosto por el Instituto de la Juventud de España, dependiente del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. El certamen ya se ha fallado y la de Alberto y Adrián ha sido escogida como uno de las diez mejores empresas de todo el panorama nacional liderada por jóvenes menores de 35 años. Acedo tiene 30 y un largo currículum de premios, y Ferrero, 33 años.

Al concurso se presentaron empresas y proyectos de todos los ámbitos. La de estos dos bañezanos es de genética y supone el guión de una aventura de superación. Alberto y Adrián fueron compañeros de judo, un deporte que les unió, los años y los estudios les marcaron caminos diferentes pero AC-Gen, así se llama su empresa, les ha vuelto a unir. Alberto es el científico y Adrián el economista. «Esta es la clave del éxito», reconoce Acedo, «saber por un lado como llevar una empresa y por otro entender la ciencia desde dentro». Juntos forman sin duda un buen tándem que ahora les ha valido una inyección de 25.000 euros para seguir poniendo en práctica las líneas de investigación de sus proyectos.

Para concurrir al certamen tuvieron que presentar una memoria de su empresa y un formulario de facturación. No era la primera vez que participaban pero sí la primera que lo hacían con el proyecto más consolidado. El certamen premia la innovación y la originalidad de los proyectos, que sean viables, el plan de negocio, la sostenibilidad o el uso de las nuevas tecnologías. Características que AC-Gen derrocha.

Explica Alberto que con la dotación económica conseguida con el premio crearán nuevos test para ampliar la cartera de servicios. Hace poco más de un año lanzaron al mercado HC-Gen Test, un test basado en la ultrasecuenciación de ADN para detectar mutaciones de genes relacionados con cánceres hereditarios. A partir de ahí les han ido encargando estudios de hospitales y centros de investigación, generalmente sobre enfermedades raras de origen genético. Ellos analizan genes y mutaciones, generalmente a la carta, porque trabajan bajo la idea de la medicina personalizada e individualizada, para detectar qué le va mejor a cada persona. Por eso, mientras la línea de investigación de enfermedades hereditarias sigue avanzando con el estudio cada vez de más pacientes, las investigaciones han pasado a otros ámbitos dentro de las tecnologías de ultrasecuenciación. Una segunda línea de I+D es el diseño de nuevos test para detectar los microorganismos que contagian a las personas, así como la resistencia que pueden tener a los antibióticos para poner el mejor tratamiento en cada caso. «Es dar con la clave», dice Acedo. Además, en AC- Gen están empezando a trabajar en líneas de agroalimentación. Un proyecto que este mes les llevará hasta Estados Unidos para conocer algún diseño.

El Gobierno entregará los premios en una gala en marzo. «Este reconocimiento es la constatación de que las cosas las estamos haciendo bien», asegura Alberto, «y supone también un premio a nuestros familiares, que siempre nos han apoyado». Estos dos emprendedores tiene los pies en la tierra y aunque ahora todo pinta favorable, detrás ha habido alegrías y algunos fracasos.

«Más apoyo»

Conocen el mundo de la ciencia desde dentro y han apostado por su tierra. Por eso reconocen que Castilla y León podría apoyar mucho más a los jóvenes investigadores. «En ‘casa’ cuesta mucho más que se reconozca nuestra labor», apunta Alberto. «En Castilla y León podríamos trabajar mucho más si hubiera más acercamiento entre instituciones», añade y sabe que en la Comunidad hay buenos profesores y científicos muy bien formados. «Nos encantaría que se pudieran quedar aquí, sería bueno para todos».

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