cerezales del condado
Donde nacen las ideas
Hacendera Abierta es el último proyecto de la Fundación Cerezales Antonino y Cinia que abre las puertas al intercambio de conocimientos en favor del medio rural.

La sede de la fundación acogió ayer la tercera sesión de trabajo que se celebra cada quince días.
Desde el pasado 13 de diciembre, la sede de la Fundación Cerezales Antonino y Cinia abre las puertas de su sede al conocimiento, la experimentación, al trabajo en común y a la genialidad. Hacendera Abierta es uno de los proyectos más interesantes e innovadores de los realizados hasta el momento por la fundación, que pone al servicio de quien tenga un conocimiento o una inquietud, todo tipo de material informático y herramientas para dar forma a lo que hoy es una idea y mañana pueda ser un invento que pueda mejorar o solucionar cualquier aspecto del medio rural.
«No queremos hacer de Hacendera Abierta un evento, sino un modo de trabajo y de comprender diferentes problemas y situaciones que forman parte del medio rural, pero que son extrapolables o replicables en más entornos», explican los organizadores de esta actividad, que se celebra un sábado sí y otro no en Cerezales del Condado.
Los participantes
Hasta el momento este laboratorio de ideas cuenta con un total de 40 personas inscritas de lo más variado. Ingenieros, informáticos, ganaderos, estudiantes, vecinos del pueblo o artesanos forman parte de este colectivo cuyo trabajo ya se ha dividido en cuatro grupos que desarrollan distintos proyectos tales como el uso de la fabricación digital en las explotaciones ganaderas, la agricultura, la subsistencia y el mejor uso del agua o sistemas de monitorización de animales rurales.
El ritmo de trabajo es libre, de hecho no hay ni un coordinador ni un responsable de lo que allí se cuece. Los grupos van por libre, al igual que sus proyectos. «La fundación sólo facilita el espacio y el material que requieren, actúa como mediador y propone temas y debates para que los participantes no pierdan la noción de que las personas son las que puede hacer que la tecnología sea buena o mala, con el fin de que no se idealice», explica Lucía Alaejos, responsable de comunicación de la fundación. Lo que sí se contempla es la posibilidad de recurrir a algún especialista cuando alguno de los proyectos requiera un conocimiento más específico.
Lo que desde la fundación se quiere dejar claro es que la Hacendera Abierta no busca producir nada, sino desarrollar un proceso de trabajo del que pueda salir algo interesante que se aplique al medio rural.
Los participantes han puesto en marcha un blog en el que comparten todos los avances de los grupos y donde intercambian impresiones cara a la celebración de los próximos encuentros.