Un buen año para producir forrajes
Si se han producido dos buenas noticias para el campo leonés en el último año han sido la ralentización de la caída de los autónomos en el sector y los rendimientos, precios alcistas y altas calidades de los forrajes, una producción importante para la provincia. A esto se añade «un año de pastos francamente fabuloso», gracias a las buenas temperaturas, que permitieron a la explotaciones de ganado en régimen extensivo en la montaña mantener el ganado en el campo hasta entrado diciembre.
«Las condiciones climáticas de mayo y del mes de junio permitieron recoger el forraje para heno o ensilado en buenas condiciones [...] con pérdidas mínimas», a lo que se añaden la humedad del otoño y sus temperaturas suaves.
3.884 hectáreas de maíz se destinaron a ensilados —en su mayor parte, para autoconsumo—, y otras 2.500 de cereal tuvieron el mismo destino. Alfalfa y veza forrajera ocuparon 17.001 hectáreas, a las que se suman 34.900 hectáreas de praderas naturales. La superficie destinada en montes, eriales y rastrojeras al pastoreo asciende a 155.000 hectáreas. A estas extensiones habría que sumarla superficie de heno en praderas artificiales, difícil de determinar», apunta Asaja.
En cuanto a la caída de los ocupados en el sector, Asaja indicó que si bien el menor descenso de la caída del número de autónomos «resulta histórico», con el 1,29% en los últimos doce meses frente a tasas superiores al 5% antes de la crisis económica, también es cierto que supone el reparto de la renta agraria entre un mayor número de ocupados.