Gonzalo Rodríguez GERENTE DE DULCES LA MALLORQUINA (DULMA)
«Tenemos capacidad y medios para aventurarnos en las exportaciones»
La Asociación de Empresarios de Astorga y Comarca (Asemac) acaba de nombrar a Dulces La Mallorquina Empresa del Año 2014. Un premio vinculado a la larga trayectoria de la firma, que cumplirá un siglo en 2016, y a la importante inversión realizada el año pasado

Luis y Gonzalo Rodríguez, en la fábrica de Dulma en la Avenida de Ponferrada de Astorga.
La historia de Dulces La Mallorquina (Dulma) comenzó en 1916, de la mano del confitero José Rodríguez, abuelo de los actuales responsables de la firma, que decidió coger el traspaso de una confitería en la capital maragata. Años de mucho trabajo y tesón han marcado el día a día de esta empresa familiar, que actualmente cuenta con 38 trabajadores, en su inmensa mayoría con contratos fijos, y que en 2014 realizó una inversión de más de dos millones de euros para seguir creciendo de cara al futuro y llevar el nombre de Astorga por todo el mundo en forma de mantecada y hojaldre.
—Dulces La Mallorquina acaba de ser nombrada Empresa del Año, ¿A qué se debe este premio?
—Asemac ha tenido en cuenta la trayectoria empresarial y la inversión que hemos realizado a lo largo de 2014, que para nosotros ha supuesto un esfuerzo muy grande y ha sido la manera de poder darle proyección a la empresa de cara a un futuro que nos viene un poco incierto.
—¿Qué significa este premio para una empresa familiar que ha sabido crecer y adaptarse?
—Para nosotros lo principal es que es un reconocimiento a todos los que han venido antes, a todos los que han intervenido, a los trabajadores que han aportado su esfuerzo para que ahora nosotros nos encontremos en esta situación.
—¿Cómo se sobrepone Dulma a la crisis?
—Dulma ha tenido una evolución muy constante y asentada. El crecimiento podría haber ido más rápido a lo largo de estos casi 100 años, pero esta forma de evolucionar nos ha dado siempre una tranquilidad y un acomodo para poder afrontar estos momentos difíciles.
—¿Cuáles son las claves del éxito?
—La constancia, no bajar la guardia, el heredar unos valores que son indispensables para poder mantenerse tantos años, cumplir con el compromiso adquirido y dejarnos la piel en el negocio.
—¿Qué papel van a jugar las exportaciones?
—Precisamente uno de los motivos de la inversión va orientado a la exportación, puesto que pensamos que puede ser muy importante al aportar una diversificación ya que a nivel de España notamos que la concentración de las compras es cada vez más cerrada.
—¿Cuáles serán los principales mercados internacionales?
—En estos momentos son Inglaterra, Francia, Portugal... Nuestros retos están puestos en el Magreb y queremos, si los estudios que tenemos y las previsiones se cumplen, empezar en abril en Chile y Brasil. Está claro que ya disponemos de capacidad y de medios para aventurarnos en las exportaciones.
—¿Por qué esta apuesta por Astorga?
—Somos una empresa vinculada a Astorga por el producto tradicional que fabricamos. Tenemos un cordón umbilical que nos une a la ciudad. Hoy se habla tanto de la conciliación que por eso hemos querido apostar por Astorga. Al lado de la fábrica tenemos una guardería, un centro de salud y los trabajadores viven en aquí. Disponemos de supermercados y colegios, todo al lado de las instalaciones. Además, sentimos una vinculación total a nuestra ciudad.
—¿Cómo se encara el centenario de la empresa en 2016?
—En primer lugar a nosotros nos toca vivir este momento que otros comenzaron. Para nosotros es un orgullo y una satisfacción podernos consolidar de esta manera. Es un reto porque tenemos que seguir luchando mucho para no defraudar a todas las personas que han formado parte de La Mallorquina, pero lo afrontamos con mucha ilusión.
—La mantecada y el hojaldre son las estrellas de la casa, ¿Pero qué otras líneas de negocio hay?
—Tenemos una línea de confitería tradicional artesana, que pertenece al grupo. Está en otras instalaciones y ahí se realiza toda la pastelería artesana del día a día. Para nosotros en muy importante porque nos da un plus de calidad. Es un reflejo de lo que pretendemos; transmitir esa calidad a la industria. A nivel industrial hemos escogido estos dos productos porque son más fáciles de comercializar. Otro de los motivos por los que se ha realizado esta inversión es poder diversificar y ofrecer en los mercados otros variantes dentro del hojaldre como con chocolate, también muy ligado a Astorga. Es donde le vemos más salida. La mantecada es muy tradicional.
—¿Cómo se cerró 2014 y cómo se presenta 2015?
—Con mucho esfuerzo y trabajo. Las previsiones son óptimas, parece que el mercado comienza a evolucionar de verdad y tenemos mucha ilusión en este 2015, porque para nosotros va a suponer innovar y hacer cosas nuevas.