CARNAVAL EN ASTORGA
El ritmo lo lleva la Piñata
José Ramos pregona el Carnaval, que reúne en su día grande a más de 70 grupos de León y las provincias cercanas y llena de fantasía el último desfile

La imaginación firma en femenino. Se llama Piñata y es de Astorga. Dos buenos ingredientes para que la receta sea un auténtico éxito. Una mezcla que ayer volvió a inundar de ritmo la ciudad monumental. Más de 70 grupo de toda la provincia y de otras localidades cercanas, impresionantes carrozas y alrededor de una veintena de charangas dieron el protagonismo que quedaba a la tarde que resucita a Don Carnal. Sí, el carnaval y sus más fieles seguidores quemaron ayer su último cartucho. Ahora ya no queda otra que esperar un año más y es que Doña Cuaresma, que a la mayoría de las ciudades y pueblos ya ha llegado, siempre lo hace con algo de retraso a Astorga.
Las brujas, la fantasía, las hadas, los personajes de ficción, los mitos hechos disfraz, los populares payasos bien elegantes, Blancanieves y sus simpáticos enanitos, el circo, los esquimales, conejos y chisteras, una escuela de bomberos y hasta las chicas de la Cruz Roja se marcaron cuidadas coreografías para llenar de ritmo los aledaños de la catedral y el palacio de Gaudí. Dos espectadores de excepción.
No faltaron unas guapas toreras, ni los piratas más marchoso del Caribe ni las llamas, ni los troyanos dando ánimos a los astorganos, con una carroza para dejar boquiabierto al público, tampoco la propuesta berciana de dar una vuelta al mundo y recorrer sus monumentos más singulares o los lagartos más parameses. Tanto que hasta la mascarada ancestral de los Campaneiros de La Cuesta se sumaron al desfile, que también contó con parejas — como las guitarras o el shushi— y los carnavaleros por libre, que siempre aportan esa dosis de buen humor.
Este año se repartieron 4.220 euros en premios y las mascotas, por primera vez, jugaron un importante papel carnavalero. Por la mañana, antes del pregón, los perros y sus dueños desplegaron todo su potencial y hasta algún que otro animal fue mas hippie o mas Fredy Krueguer que nunca. Así, con una plaza Mayor que empezaba a ambientarse a ritmo de charanga, la alcaldesa, Victorina Alonso, salió al balcón del Ayuntamiento para presentar al pregonero, el popular César romano, José Ramos, que ayer cambió la corona de laurel por el sombrero de sambero.
Ataviado para la ocasión, este carnavalero recordó los orígenes de la Piñata, que nació de la mano de un grupo de joyeros que allá por 1979 decidieron llenar de color y fantasía las calles de Astorga. Una ilusión que se mantiene, consiguiendo que cada año este carnaval, que se celebra en plena Cuaresma, siga creciendo. Aquel grupo de Los Maragatos sentó las bases y por eso ayer Ramos no se olvidó de los pioneros, agradeciendo la participación de los foráneos. «¡Qué siga la fiesta hasta que el cuerpo aguante!», terminó, alzando la voz para lanzar un vitoreado «¡Viva la Piñata!».

La Ampa del colegio San Claudio, de León, con su caballo de Troya con el que ganó en los Carnavales de León

Un niño con su disfraz invitando a viajar

Una mascota disfrazada

Un colorido disfraz en el Sábado de Piñata de Astorga

El pregonero y la alcaldesa de Astorga (a la derecha)