VILLARINO
A la gresca por la gestión del pueblo
Uno de los dos habitantes de Villarino denuncia a la junta vecinal y al Ayuntamiento por «consentir y apoyar una ganadería ilegal» durante años y «saquear» la localidad.

El joven muestra la denuncia presentada ante la Junta.
Son pocos y no se llevan nada bien. Benjamín Martínez es uno de los dos vecinos con los que cuenta actualmente Villarino y desde hace tres años encabeza una cruzada contra la junta vecinal y el Ayuntamiento, a los que acusa de «saquear la localidad, apoyando y consintiendo una ganadería ilegal durante años, beneficiando a amigos y familiares y dejando a un lado la posibilidad de sacar rédito económico con los recursos del pueblo para el bien común».
Resulta que en Villarino, en el termino municipal de Truchas, no vivía nadie hasta que este madrileño, oriundo de La Cabrera, decidió instalarse en la vieja casa de sus abuelos. Su sorpresa, según cuenta, fue descubrir que las ovejas, de una supuesta ganadería sin licencias, campaban a sus anchas por el casco urbano, sin respetar propiedades ni los lindes de los pastos comunales. «Mi asombro fue más allá cuando constanté que era una ganadería ilegal», dice este vecino, por aquel entonces el único del pueblo, preocupado, además, por el daño que esta práctica podía ocasionar a los bancales de la localidad.
Tras más de veinte escritos al Ayuntamiento y ponerse en contacto con la Junta de Castilla y León, Benjamín Martínez ha ido un paso más adelante y ya ha presentado en el Juzgado de Astorga una denuncia por esta gestión. Demanda contra la junta vecinal y el Ayuntamiento, además de contra los propietarios de la ganadería.
Cuenta el vecino que hace seis meses que las ovejas ya no están en Villarino, «aunque ahora un familiar del pedáneo se ha empadronado en el pueblo y se ha asociado con los ganaderos», cuestionando la gestión de la junta vecinal y «el beneplácito» por parte del Consitorio. «Las pedanías tienen otra función y aquí lo que están haciendo es privatizar el pueblo», asegura el madrileño, quien critica «la falta vocación de servicio».
Benjamín Martínez reconoce que «tanto han campado a sus anchas que ahora nadie concurre a la subasta por el coto de caza —desierta en dos ocasiones—con la consiguiente pérdida de dinero para la localidad». Además, argumenta que sus principios están detrás de la denuncia, aún pendiente de conocer si se admite o no a trámite.
Por su parte, el alcalde, Francisco Simón, reconoció estar al día del tema y aunque prefirió no hacer valoraciones, sí matizó que todo lo que corresponde al Ayuntamiento «está en orden», poniendo sobre la mesa que la nave de las ovejas «ya tiene licencia urbanística» y se está tramitando, como corresponde, la licencia ambiental.