La Bañeza
Un preludio cargado de siglos de historia
Eugenio Santos pregona la Pasión que este año tiene un carácter conmemorativo por los 400 años de la Regla de Las Angustias .

El bañezano Eugenio Santos Isla pregona la Semana Santa en la iglesia de El Salvador.
La Semana Santa aguarda su momento en La Bañeza y aunque aún quedan días para los hitos de La Pasión, este año el preludio está marcado por siglos de historia. Años que hacen un guiño a la devoción de las Angustias en la ciudad. La cofradía homónima que comparte título con la Soledad celebra el cuatro centenario de su santa Regla, el documento que atesora las ordenanzas que rigen el funcionamiento de la hermandad. Se sabe, como explicó el juez de la cofradía, Luis Mantecón, que la hermandad es anterior, aunque fue un 23 de marzo de 1615 cuando se refundó y se aprobó la normativa.
Es por eso que el viernes, el juez y el sacerdote Arturo Cabo, ofrecieron una charla donde compartieron las curiosidades y mandamientos que comprende la santa Regla, un documento restaurado y que se guarda en la capilla de Las Angustias. En la Regla ya se habla de la obligación de dar de comer a los pobres presos tres veces al año. Éste es el origen del santo Potajero, que cada miércoles santo, comparte con los vecinos y visitantes una comida multitudinaria. Buceando en esta historia escrita de la cofradía, Mantencón descubrió que inicialmente pertenecía a la parroquia de Santa María, que se acompañaba a los hermanos enfermos o que al juez se le conocía por el título de abad. Dato, este último, que Mantecón se comprometió a recuperar para ser más fieles a la santa Regla.
Y así, con las Angustias muy presente, y también la Vera Cruz y el Nazareno, Eugenio Santos Isla se colocó los tres cordones de las cofradías para pronunciar su pregón. Un discurso nacido desde dentro, desde el corazón, desde debajo del capuchón de papón. Y fue así como repasando sus seis décadas debajo de la túnica contagió a los asistentes su pasión por la Semana Santa. Con la única luz de una bombilla y con el Salvador completamente a oscuras, Isla habló de religiosidad, sentimiento, espiritualidad y grandeza, la que las imágenes y los cofrades dan a las hermandades.
El pregonero empezó su discurso con el mismo verso dedicado a la Soledad con el que en 1906 su padre terminó su discurso de Semana Santa desde la misma iglesia. Isla sorprendió al templo con un audiovisual sobre La Pasión, cargado de simbolismo y costumbre. Un vídeo que partiendo desde 1930 hizo un repaso por ese carácter único bañezano para terminar con una imagen sobrevolada de la plaza Mayor, escenario insigne de las procesiones. El valor de las etapas y la pelea por mantener esa espiritualidad son denominación de origen de La Bañeza, «donde la Semana Santa es una forma de vivir la tradición, una manera de ser y una historia».