Entre toros y miniaturas
Paco ‘Fontana’ lleva dos décadas de torilero de la plaza de León, tiene más de 100 maquetas y más 1.000 carteles taurinos.

Paco en la plaza de toros coyantina junto a algunas de sus maquetas.
Francisco Caballero Rivera, Paco ‘Fontana’, como le conoce todo el mundo en Valencia de Don Juan, reparte su vida entre sus dos grandes aficiones: los toros y la construcción de maquetas. Este coyantino de 72 años, carpintero de niño, fontanero y hostelero después, muy popular entre sus vecinos, dice que ambos hobbys le vienen de muy pequeño. «Empecé haciendo juguetes para mis hermanas, después maquetas para la novia, para las hijas y ahora para la nieta». Sus trabajos son de las temáticas más variadas. Destaca una colección de palomares, pero también bodegas, estancias de la casa, alguna escuela, aperos agrícolas... «no sé cuántas tendré. Pero más de cien seguro. Las mañanas las dedico a ello». Paco trabaja la madera, pero también el hierro y otros materiales. «Lo hago todo a ojo», comenta.
Su otra gran pasión son los toros. Él tiene las llaves de la plaza coyantina y se pasa horas y horas en la sede de la peña taurina ubicada en el coso. «Siempre fui muy aficionado. De pequeño me colaba en la plaza saltando alguna tapia porque no había para pagar la entrada». Afirma con orgullo que lleva más de 30 años como carpintero del coso de Valencia de Don Juan. Y 19 como torilero de la plaza de León. Posee una colección de más de 1.000 carteles taurinos . Muchos de la plaza de las Ventas de Madrid, pero también otros históricos como el de Pozoblanco el día que murió Paquirri o el de la inauguración de la plaza coyantina el 21 de septiembre de 1924 en el que se anunciaron Marcial Lalanda y Lorenzo de la Torre.
Cuenta que por Valencia ha visto pasar a grandes figuras como César Rincón, Morante de la Puebla, Andrés Vázquez, Pepín Liria o Miguel Abellán.
Aquel día que Jesulín...
Y recuerda la anécdota del día que el torero Jesulín de Ubrique tuvo que ‘torear’ un astado en la grada de la plaza coyantina después de que se escapase de los toriles. «Saltó a la grada y fueron él y su banderillero los que lograron atarlo con una cuerda».