La caída de una roca sobre la hélice causó la tragedia de la Polinosa
En el accidente, del que se cumple un año el lunes, fallecieron tres guardias civiles.

Un instante de las operaciones de rescate tras caer la aeronave de la Uhel.
Un desprendimiento en la roca es la causa más probable del accidente de helicóptero que costó la vida a tres guardias civiles en el pico de la Polinosa, en el municipio de Maraña, cuando rescataban a un deportista herido, tragedia de la que el lunes se cumple un año. Si bien los informes sobre la investigación obran en el Juzgado Togado Militar de Valladolid.
Fuentes acreditadas apuntaban ayer que los especialistas de la Comisión para la Investigación Técnica de Accidentes de Aeronaves Militares (Citaam) del Ejército del Aire han llegado a esta conclusión tras el estudio de las hélices. Esta tesis descarta el fallo de los pilotos o una avería y lo atribuye a causas fortuitas, como la posibilidad de que un golpe de viento empujara al aparato contra la pared de roca, cuando los agentes del Servicio de Montaña que participaban en la operación subían en la aeronave, en apoyo parcial en una terraza de la montaña, al herido. Tampoco se descarta que fuera el movimiento de aire que originan las hélices provocara la caída de la piedra.
El suceso, con una fuerte repercusión en todo el país y, de manera especial, en la provincia y en el mundo de la montaña, costó la vida de los dos tripulantes del helicóptero —el capitán Emilio Pérez Peláez, de 55 años, y el teniente Marcos Antonio Benito Rodríguez, de 48, ambos con destino en la Unidad de Helicópteros (Uhel) con base en La Virgen del Camino— y del agente del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (Greim) de Sabero José Martínez Conejo, de 49 años.
El herido y el sargento del Servicio de Montaña Enrique Ferrero salvaron la vida. El jefe de la unidad del Greim tiró del rescatado hacia afuera del helicóptero cuando vio que la nave había perdido la estabilidad. En su narración de los hechos a los medios de comunicación tras el accidente, el suboficial relató que escuchó las hélices golpear la pared, sin percatarse de que ningún fragmento de roca hubiera golpeado previamente la nave causando su caída.
Medios y presupuesto
El accidente abrió el debate sobre los medios que el Estado pone a disposición de los agentes de la Guardia Civil. Más, en concreto, sobre la antigüedad de las aeronaves y sobre la posibilidad de disponer de helicópteros con mayor potencia que permitan el uso de grúas sin comprometer la seguridad de quienes se sirven de este transporte en el servicio a la sociedad.
Desde la Oficina Periférica de comunicación de la Comandancia del cuerpo en León se apuntó ayer que el accidente no alteró las previsiones de renovación del parque de helicópteros, si bien se recordó que los el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2016 contempla un gasto de 32,2 millones de euros en mantenimiento de medios de transporte, de los cuales 8 se destinan a aeronaves, según anunció el director general de la Benemérita, Arsenio Fernández de Mesa, en su comparecencia del miércoles ante la Comisión de Interior del Congreso.