El detenido a sus vecinos: «A ver si os tengo que matar yo a vosotros»
Vecinos de Valdemanzanas instaron al sospechoso a confesar si tenía algo que ver con el crimen y afirman que les amenazó

Un vecino se dirige a sus tierras de labor ante la vigilancia policial.
Fue no hace mucho. Varios vecinos de Valdemanzanas, la localidad en la que se asienta la residencia del principal sospechoso, le conminaron a que confesara su participación en los hechos si tenía algo que ver con la peregrina. Estaban preocupados por la sensación de inseguridad que podía generar en la zona lo ocurrido y quien más y quien menos, estaba convencido de que no andaban muy desencaminados en sus temores. «A ver si os tengo que matar yo a vosotros», respondió el sospechoso.
El relato de este pasaje lo refirió ayer a este periódico una viandante, no demasiado lejos del cruce en el que se ubica el cartel que anuncia dónde comienza Castrillo de los Polvazares. «Él siempre ha sido como ha sido, porque todos los conocemos. Yo no he tenido demasiada relación con él, pero me lo ha contado una amiga y yo la creo porque de estos incidentes ya hemos tenido varios».
Castrillo vendía cocidos maragatos ayer a una buena ristra de turistas en la sobremesa del sábado. El otoño se anuncia en ciernes pero la concurrencia andaba más bien discreta. Y parca en palabras. «A mí no me saques, no quiero problemas», fue el estribillo más repetido para la misma canción de siempre.
"Tú qué piensas de una persona que
se va a vivir a una casa del monte
él solo? Pues ya está, no hace falta
que te cuente nada más"
«¿Tú qué tipo de persona piensas que puede ser alguien que vive en el monte?» También amparados por el anonimato, dos jubilados casados y un tercer vecino más joven, comentan la jugada pero solamente después de cerciorarse que no habrá constancia de sus caras en los medios informativos. «Yo no puedo decir que lo conocía porque entonces mentiría. Pero alguna vez sí que lo he visto por aquí. Todos sabemos que es una persona de costumbres un poco extrañas, eso no es nuevo. Pero lo que tenía en la cabeza... Eso vete a saber».
No más líos
Un tercer varón, también entrado en años, habla en el batiente de la puerta de su casa. «Yo no quiero periodistas ni líos de estos». Luego, en el off the récord se sincera: «Andaba por aquí algunas veces, otras veces se pasaba temporadas sin que lo viera nadie... Yo no sé si tenía familia. Hace tres años o cuatro que apareció por aquí y empezamos a tener alguna cosa suelta por ahí, pero hasta llegar a esto...»
De fondo, la preocupación por la trascendencia de los hechos de cara a la vida de la localidad y de la comarca: «Esta es una zona tranquila, aquí nunca había pasado nada y todo este que se está oyendo estos días, nos puede hacer mucho daño. Lo que hay que decirle a la gente es que pueden seguir haciendo el Camino de Santiago como toda la vida y que esto que ha pasado es una cosa suelta que no tiene por qué repetirse más».
Ante las cámaras de Atlas la cosa es un poco más locuaz: «Llevaba dos años y pico por aquí. Vivía en una casa prefabricada en el monte y no se relacionaba aquí con nadie. Él era de malas pintas. Esta gente viene y cuando no se relacionan con uno, es que algo hay. Con esto que ha pasado, casi le tiemblan las piernas a uno. Por aquí pasan cientos de miles de peregrinos todos los años y nunca pasa nada. Este es un pueblo muy bonito y muy típico. Aquí se respira paz y tranquilidad. La cigüeñas están en sus nidos y hay pajaritos. Y poco más», recoge su testimonio.