La visión de futuro de aquellos 101 valientes
La bodega Gordonzello, surgida del aporte de terrenos de los vecinos, celebra sus 20 años como ejemplo de desarrollo rural.
Fachada de la bodega Gordonzello, ubicada en Gordoncillo.
«Gordoncillo invertirá 500 millones (de pesetas) en mejorar y explotar su vino autóctono», publicaba este periódico el 8 de enero de 1995. «Cien viticultores de Gordoncillo forman una sociedad para promover sus vinos», encabezaba otro artículo el 30 de abril del mismo año. En ese momento ya se sabía que algo importante y diferente estaba pasando en esta localidad del sur de la provincia. Estaba naciendo Gordonzello, un paradigma de desarrollo rural con claros visos de salir adelante. Contaba con una baza fundamental y que muchas veces no se tiene en cuenta. Tenía el apoyo y la implicación de la población en que se asentaba.
Aprovechando que en la zona se estaba acometiendo la concentración parcelaria, el equipo de Gobierno municipal encabezado por el alcalde, Urbano Seco, hoy todavía al frente del consistorio, consiguió convencer a un buen puñado de vecinos para que cedieran fincas para agruparlas en una gran plantación de viñedo. Así, el 22 de abril de 1995 se constituyó Gordonzello tomando la forma de una Sociedad Anónima, con 101 socios-accionistas que aportaron 305 hectáreas de terreno.
El proyecto preveía una inversión de 500 millones de pesetas (3 millones de euros). La iniciativa, pionera en el mundo agrícola de Castilla y León, contó con el apoyo de la Junta que subvencionó el 40%.
Entre los años 1996 y 1998 se llevó a cabo la plantación de 205 hectáreas de viñas en espaldera, listas para ser mecanizadas y lograr una producción rentable. En 2002 hubo una ampliación de capital para la construcción de la bodega. En la actualidad son 147 accionistas.
El primer vino que vio la luz fue un rosado elaborado por la técnica tradicional del madreo. Salió al mercado en 1998 bajo la marca ‘Inicio’, con uvas de las cepas plantadas dos años antes.
Los primeros Gordonzello eran vinos de mesa ya que no existían certificaciones de calidad en aquel momento, pero su apuesta siempre fue hacer vinos de primer nivel, de ahí que la sociedad fuera precursora y promotora de la actual Denominación de Origen Tierra de León.
Hoy, 20 años después, el sueño de aquellos 101 primeros valientes ha tenido su recompensa. Gordonzello es un referente en la provincia y allende sus fronteras. En la actualidad, cuenta con 15 etiquetas distintas, elaborando vinos jóvenes (blancos, rosados y tintos), dulces, crianza y un espumoso. Con la marca Peregrino como emblema de la casa. Tiene un producción de un millón de botellas anuales que sirve a toda España, Europa, América (norte, central y sur), Rusia y Asia.