carrizo de la ribera
Nueva ‘comisión antipantanos’ contra la construcción de las balsas del Órbigo
Tras la publicación por parte de la Confederación Hidrográfica del Duero del Estudio de Impacto Ambiental referido a la construcción de los embalses de La Rial y Los Morales, en Carrizo de la Ribera, el Ayuntamiento mostró ayer en una nota de prensa su malestar, por no haber recibido ninguna información previa, lo que consideran «una total imposición por parte del Gobierno actual, que en ningún caso han tenido en cuenta la voz en contra que nuestro municipio ha hecho desde hace tiempo ante semejante construcción».
Por ello, el Ayuntamiento ha puesto en marcha una comisión antipantanos en la que están representadas todos los sectores de la comarca, ya que la gran mayoría de los vecinos muestra su repulsa contra estas construcciones.
Tanto la anterior corporación como la actual, acordaron en sendos plenos un acuerdo tácito, contrario y unánime por parte de todos los grupos políticos representados en el Ayuntamiento de Carrizo (PSOE, PP y UPL). Así mismo, el Ayuntamiento afirma tener el apoyo contra la construcción de los embalses de la gran mayoría de los consistorios colindantes y de gran parte de la comarca del Órbigo, Cepeda y Páramo, juntas vecinales, grupo lupulero, Ecologistas en Acción, Greenpeace y otras muchas asociaciones implicadas en «esta aberrante construcción que responde a un plan obsoleto del consumo de agua, más propio de otros tiempos que de los actuales, y que no tiene en cuenta el daño ecológico, económico y humano, no solo de nuestro municipio, sino también de nuestra comarca», afiman en el comunicado.
Las razones por las que el municipio se muestra en contra de la construcción de estos embalses, se debe al «grave perjuicio» que consideran tendría esta construcción en una zona que «ya es lo suficientemente húmeda por la cercanía del río y que perjudicaría a uno de los productos que más riqueza produce en nuestro municipio, el lúpulo, que está actualmente en plena expansión y crecimiento con la reciente compra de la SAE Fomento de Lúpulo por parte de la compañía internacional Hopsteiner, líder mundial en la comercialización del lúpulo».
El coste de estas obras, cifrado en casi 45 millones de euros, más su posterior mantenimiento, ya que se trata de agua bombeada, «repercutirá negativamente en quienes vayan a consumir dicho agua», afirman. Desde el consistorio están hartos de «obras faraónicas» que «no tienen posteriormente un servicio para la sociedad, como ha ocurrido con aeropuertos, autopistas, rotondas, y más concretamente el embalse de Villagatón».