EL CRIMEN DE LA PEREGRINA

El cadáver de la peregrina tenía fracturas en la cabeza, la mandíbula y las costillas y rotos varios dientes

La autopsia revela cuatro fracturas en el ataque que le causó la muerte

Casa donde vivía el asesino confeso de Denise Thiem, a las afueras de Castrillo de los Polvazares

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MIGUEL ÁNGEL ZAMORA | DESDE LOS JUZGADOS DE ASTORGA
León

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La autopsia del cadáver de Denise Tikka Thiem revela que la peregrina sufrió cuatro fracturas en el ataque que le causó la muerte. El examen aprecia una contusión en la zona occipital, otra en la región temporal derecha, una tercera en la mandíbula que también le provocó la pérdida de varias piezas dentales además de varias fracturas en las costillas. Sostiene el informe que el cartílago laríngeo estaba roto, y confirma que la víctima estaba desnuda y no tenía manos en el momento de su hallazgo.

A criterio de los doctores, el cuerpo llevaba depositado en la zona en que apareció entre uno y ocho meses antes de su hallazgo y a la espera de estudios posteriores, se cree que pudiera haber sufrido algún ataque de alimañas. 

Esta mañana está prevista la toma de declaración en los juzgados a los policías que practicaron la detención del asesino confeso en Grandas de Salimes (Asturias).

Tras el cambio de responsable de la instrucción, por el traslado de la anterior responsable del caso a León en su condición de Jueza de Adscripción Territorial, estos días pasan por los juzgados de Astorga los policías que detuvieron a Muñoz Blas en la localidad asturiana de Grandas de Salimes y los que le acompañaron en la reconstrucción de los hechos y a la hora de desenterrar el cadáver del lugar donde se encontraba.

También han sido llamados a declarar cuatro vecinos de la localidad de Castrillo de los Polvazares y de Valdemanzanas para conocer detalles sobre su relación con el imputado así como el dueño de un establecimiento de bicicletas que en una conversación informal sobre las pesquisas realizadas en su día, escuchó al sospechoso decir: «Esa ya está muerta».

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También se ha recabado estos días el testimonio de la empleada de Cajamar que alertó a la Policía Nacional sobre la transacción bancaria realizada por el sospechoso, que cambió algo más de 1.000 dólares en euros. Con el tiempo se comprobó en la investigación que eran los billetes que portaba la víctima en su mochila.