Diario de León

LA CRISIS DEL CARBÓN

Las eléctricas relegan al carbón hasta 2030 a «niveles históricamente bajos»

Ven necesario ampliar la capacidad de generación «firme» para cubrir a las renovables

Central térmica de La Robla

Central térmica de La Robla

María Jesús Muñiz Prieto
León

Creado:

Actualizado:

En los próximos 25 años el peso de las energías renovables en la generación eléctrica seguirá creciendo, mientras el hueco térmico de la producción de centrales tanto de ciclo combinado como de carbón se «mantendría en los niveles extremadamente bajos de 2014». Sin embargo, el incremento de generación con renovables obligaría a instalar al menos 8 gigavatios nuevos de generación térmica, que permitiría garantizar en 2030 «la seguridad del suministro frente a puntas de demanda».

En este contexto las centrales térmicas «tendrían una utilización media extremadamente baja», calculada por la patronal de las eléctricas, Unesa, en 1.500 horas al año. En ese contexto, sus ingresos desde el mercado eléctrico no cubrirían los costes de generación de estas centrales, según reconoce la propia patronal.

Un escenario en el que «serán necesarias profundas reformas en el mercado eléctrico para atraer las inversiones necesarias en nueva capacidad, compatibilizando el cumplimiento de los objetivos de renovables con la seguridad del suministro».

Son las líneas generales del estudio «El sector eléctrico y los objetivos de energía y clima de la CE para 2030», que ayer presentó Unesa, y que como objetivo principal señala que es este sector el que «seguirá siendo el principal descarbonizador de la economía española de aquí» a dentro de 25 años. Un objetivo en el que, reconoce, compatibilizar el crecimiento de las energías renovables con la seguridad del suministro va a exigir una reforma profunda del mercado eléctrico. Algo que hasta ahora han intentado abordar y finalmente sorteado todos los gobiernos.

El estudio de la Asociación Española de la Industria Eléctrica ha sido elaborado pro The Boston Consulting Group, y se fija no sólo en las previsiones de consumo sino en los objetivos de clima. Se trata de «identificar los principales retos» más allá del escenario de 2020, que es el que se contempla hasta ahora. Porque los objetivos a más largo plazo implican cambios estructurales que es necesario plantear desde ya.

De hecho, en el análisis de la evolución del mix de generación eléctrica peninsular Unesa recoge cómo la generación con carbón ha pasado de algo más del 40% en 1990 a menos de la mitad el año pasado, en un escenario que ha venido marcado por la creciente exigencia de eficiencia energética, de incremento de la cuota de las renovables y reducción de las emisiones (especialmente exigentes en las industrias).

Presencia simbólica

El objetivo de eficiencia energética permitirá que en 2030 se consuma un 25% menos de energía primaria que en 2007, cuando se alcanzó el máximo histórico. El carbón tendrá una presencia casi simbólica en el mix de generación previsto: un 4%, frente al 44% de productos petrolíferos (para el conjunto de los sectores, es decir, se incluye el transporte), el 28% del gas, el 30% de las renovables y el 16% de nuclear. En el caso de la generación eléctrica, las renovables protagonizarían el aumento de la producción hasta 2030, mientras que el carbón quedaría en el último lugar, por debajo incluso de la cogeneración y la solar fotovoltaica. En todo caso, el hueco térmico para ciclos combinados parte de la nuclear y el carbón quedaría en niveles de 2014. Un año especialmente nefasto para el carbón (a la espera de un poco prometedor resultado de 2015).

Este incremento de las energías renovables necesitaría, según recalca la patronal eléctrica, mecanismos de apoyo y nuevas fuentes de financiación a través de los presupuestos generales del Estado para poner en marcha 30 nuevos gigavatios de potencia. La eólica se aproxima más al ingreso medio en el ‘pool’, pero la solar térmica se aleja significativamente de la rentabilidad.

En todo caso, la falta de fiabilidad de la generación con renovables exige al sistema eléctrico español instalar nueva capacidad firme para cubrir las puntas de demanda. Un argumento en línea con el expuesto por los operadores eléctricos europeos (Entso-E), que ha sido reiteradamente esgrimido por el sector del carbón para defender la necesidad del mantenimiento de la única fuente de energía autóctona y gestionable, pero que ha sido reiteradamente rechazado por los organismos e instituciones gubernamentales en la implementación de medidas para garantizar el futuro del sector.

Esta potencia disponible necesaria a mayores entre las fuentes de generación gestionables y las no gestionables (las renovables) es de 8 gigavatios. Eso sí, el hueco térmico sólo funcionaría de media 1.500 horas en 2030. Las eléctricas prevén para el carbón que frente a una potencia instalada de 11 gigavatios en 2012 y una producción de 55 teravatios hora de las térmicas en ese año, se pase a una potencia instalada de 5 gigavatios y 10 terawatios de producción.

En este escenario, las propias eléctricas plantean la necesidad de «cambiar el sistema de retribución a la generación firme para atraer las inversiones necesarias»; ya que no serán rentables en el mercado, pero serán necesarias para «compatibilizar objetivos de renovables y seguridad de suministro». Para lo que será necesario «mantener 39 gigavatios de capacidad térmica firme funcionando».

tracking