El Life+ Urogallo analiza en Picos las actuaciones para recuperar la especie
En León quedan 25 cantaderos, la mayoría en Omaña y Alto Sil, que dan cobijo a 70 ejemplares.
En Picos la especie se da prácticamente por extinguida. DL
maría carnero | León
El proyecto Life + Urogallo cantábrico recala el próximo 19 de mayo en la provincia de León para analizar sobre el terreno las medidas que se están llevando a cabo para la recuperación de la especie, una de las más amenazadas de la Península Ibérica. En concreto, se visitarán las zonas de Picos de Europa y puerto de Panderruedas para analizar las medidas de gestión del hábitat llevadas a cabo en estas zonas, reducción de amenazas, puesta en marcha de custodias del territorio y actuaciones para reforzar la población, como son la suelta de ejemplares o el contro de la depredación.
Aunque el principal inconveniente para luchar contra la desaparición de esta especie es precisamente la falta de un censo oficial con el que conocer la cantidad de ejemplares que quedan en cada zona, sí se sabe que ha desaparecido del 70% de los lugares que ocupaba hace apenas décadas. Por eso se estima que quedan entre 200 y 300 ejemplares macho en los bosques de la cordillera cantábrica, de los que cerca de 70 habitan en la provincia de León, según datos de la Junta de Castilla y León.
En este sentido, aunque la situación es preocupante en Picos de Europa y en Los Ancares, la zona más oriental de la provincia, se mantiene la esperanza en la vertiente occidental, concretamente en Omaña y Alto Sil.
En estas dos comarcas se mantienen activos el 60 por ciento de los cantaderos localizados.
Los cantaderos son enclaves ubicados normalmente entre hayedos donde hay uno o varios machos que intentan atraer a las hembras desplegando su colorida cola formando un ángulo de 180 grados y cantando frenéticamente.
En el caso de Omaña, donde se registran diez de estos lugares, siete de ellos se mantienen en activo.
Por lo que se refiere al Alto Sil, donde hay 15 cantaderos, ocho de ellos están ocupados en estos momentos. Todos estos puntos de encuentro para la reproducción de la especie dan cobijo a un total de 70 ejemplares, según datos ofrecidos por la Dirección General de Medio Natural.
En Picos de Europa y Fuentes Carrionas, la especie se dada prácticamente por desaparecida, pero en 2014 se detectó una hembra, recogida precisamente por un vecino de la zona, que se liberó radiomarcada. Tres meses después murió al quedarse atascado un huevo en su oviducto, algo muy común en las hembras primerizas de esta especie. Este hallazgo avivó la esperanza en esta zona, una de las más pobladas por urogallos en los años noventa, de que quedan aún machos y hembras, aunque en un número muy reducido. Por ello en 2014, dentro del programa Life Plus de acciones urgentes para la conservación del urogallo cantábrico, se liberaron tres ejemplares de hembras en la parte castellano y leonesa del Parque Nacional de Picos de Europa. Después de un seguimiento diario por parte de los agentes medioambientales de la zona, los ejemplares fueron muriendo tres meses después, uno por causas naturales, otro por depredación y el último como consecuencia de un fuerte temporal de nieve. El período de supervivencia se enmarca en el de otros proyectos de reintroducción. Al no producir el centro de Sobrescovio (Asturias) este año ejemplares en número suficiente, no se han podido liberar nuevos ejempalres en esta zona. Por lo que se refiere a Fuentes Carrionas, la Junta reconoce que no hay actualmente ejemplares, ni tampoco se han detectado en Ancares. «La evolución de la población castellano y leonesa mantiene la misma tendencia del conjunto de las poblaciones de la montaña cantábrica», afirman desde la Dirección de Medio Natural del Gobierno autonómico. Por lo tanto se considera que la especie se ha fracturado, en dos núcleos, el oriental y occidental, con una fuerte regresión en el primero, y una tendencia a la baja en algunas de las zonas y estable en otras del núcleo occidental.