INCENDIO EN EMBUTIDOS RODRÍGUEZ
La empresa tratará de retomar parte de la actividad esta semana
La compañía concede permisos retribuidos a los trabajadores fijos, aunque algunos podrían incorporarse antes del domingo, mientras que a los autónomos les libera de las cuotas este mes y les propone excedencias.

Estado en el que quedaron parte de las instalaciones de Embutidos Rodríguez tras el incendio.
a.g. valencia | soto de la vega
Embutidos Rodríguez encara su futuro. Tras un fin de semana negro, después de que el sábado un voraz incendio se llevara por delante el 80% de las instalaciones de Soto de la Vega, ayer la semana comenzó con varias reuniones, donde los empresarios trasladaron a los trabajadores las primeras medidas para tratar de que la situación se palie lo mejor posible. La intención es caminar de la mano, como ya han reconocido en varias ocasiones. Ir a una para conseguir que la planta se levante cuanto antes, como manifestaron los dueños, y lograr que la normalidad vuelva a una empresa que resulta vital para Soto de la Vega, La Bañeza y las comarcas cercanas.
El aparatoso fuego, que se originó por causas que aún se desconocen, devoró el núcleo central de la fábrica, calcinando algunas de las zonas más nuevas, como la sala de despiece, de matanza, congelado y varias cámaras. Una situación que ha dejado en el aire el empleo de 280 personas, que han visto como su futuro más inmediato se convertía en incertidumbre a consecuencia de las llamas. La situación es complicada dado el alto porcentaje de autónomos que trabajan para Rodríguez y que se ven directamente afectados por el siniestro.
Aunque aún es pronto para los balances completos y conocer las valoraciones exactas, los propietarios y los trabajadores se reunieron ayer para encarar el futuro y plantear las alternativas al alcance. Los empleados quieren trabajar cuanto antes y los empresarios no quieren que por el camino se quede ni un solo puesto de trabajo. La intención es que parte de la actividad pueda retomarse esta semana.
En esta línea, según explicaron varios de los afectados, a los autónomos no se les retendrá este mes la cuota de autónomos ni la cuota social de pertenencia a la cooperativa. Además, la previsión es que a partir del mes que viene puedan acogerse a una excedencia para facilitar la situación. «La empresa nos ha dicho que contará con nosotros una vez que se levante de nuevo la planta», explicó uno de los trabajadores al término de la reunión.
El compromiso, como avanzaron, también pasa por mantener la antigüedad a los autónomos afectados por el siniestro, algunos con más de veinte, once u ocho años trabajados a sus espaldas. Otros sólo llevan meses, pero como subrayaron «es nuestro trabajo y peleábamos día a día por él». Asimismo, se sacarán listados de plazas vacantes para que de forma voluntaria los autónomos que ahora se quedan en una situación complicada puedan ser recolocados en otros centros de España.
Además, ayer la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) de Castilla y León señaló que se había dirigido por carta a la Secretaría de Estado de Seguridad Social, para que aplace el pago de las cuotas mensuales a los autónomos que prestan servicios en la planta.
Algo menos cuesta arriba, aunque también difícil, se presenta la situación para los trabajadores fijos en plantilla que tiene la empresa. Según explicaron algunos de ellos, disfrutarán de un permiso retribuido, que inicialmente se extenderá hasta el próximo domingo. No obstante, se prevé que algunas de estas personas puedan reincorporarse a la actividad de la empresa en esta semana, previsiblemente en el secadero o en algunas de las otras áreas a las que no llegó el incendio.
Mientras la situación se pone de cara, la esperanza quiere coger fuerza. No obstante, las llamas han dejado una imagen desoladora que tardará tiempo en olvidarse. Ahora, se abre un proceso para que los permisos lleguen cuanto antes y poder desescombrar la zona calcinada para levantar la nueva planta.
Los trabajadores y la empresa también guardan la esperanza y confían en el compromiso de las instituciones y de la Junta para que ponga en marcha alguna línea de ayudas para respaldar a los empleados que tienen en el aire su futuro más inmediato. Los plazos se desconocen, aunque la administración autonómica aprendió del fuego que asoló Campofrío para saber cómo actuar ahora. De forma muy orientativa se espera que en un año la situación pueda estar remontada.