El testimonio de una vecina complicó los inicios de la investigación
Un testimonio considerado «deshonesto» de una vecina de la zona que afirmó haber sido víctima de un ataque de características similares al que padeció la peregrina complicó tremendamente las labores iniciales de investigación de la policía, que todavía no había adoptado una determinación firme sobre la línea principal a seguir (la que a la postre derivó en la detención) y que entorpeció las labores de rastreo por parte de los agentes.
La denunciante afirmó haber sido atacada el 16 de mayo entre las localidades de Santa Catalina de Somoza y El Ganso, alrededor de las 17.15 horas. La particularidad de la cuestión radica en que la víctima manifestó que había sido perseguida por dos hombres que utilizaban un vehículo y que desconocía si la intención de la supuesta agresión tenía como fin captarla para la prostitución, tratar de conseguir sus órganos para traficar con ellos o violarla.
A la vista de lo irregular de los testimonios de la mujer y de la cantidad de contradicciones que se apreciaron en sus palabras («el agresor parecía fuerte, bueno... pero no demasiado fuerte») y en la actitud que mostró durante la declaración («yo no sabía nada de la desaparición de la peregrina, sólo que mi ex pareja había dicho que iba a salir al campo con la Guardia Civil a ver si la encontraban por algún pozo») se determinó la necesidad de realizar un informe psiquiátrico con el que avalar sus argumentos: «Aquel día se me cayeron las gafas porque llevaba un sujetador muy fino y las tenía prendidas» manifestó inicialmente, tras lo cual volvió a la tesis contraria. La inspectora policial corroboró en su atestado que la denunciante aquel día no portaba sujetador.