crimen de denise. revelaciones del sumario
Una peregrina alemana reconoce a Miguel Ángel Muñoz como su agresor
Josefine E.F., de 26 años, señala en su declaración que fue atacada con una pistola eléctrica de descargas, aunque consiguió huir. Relata que se desvió del camino por la indicación de unas flechas y que un hombre con pasamontañas salió de unos arbustos.

Imagen del lugar en el que fue hallado el cadáver de la peregrina norteamericana. DL
MIGUEL ÁNGEL ZAMORA | LEÓN
La peregrina alemana que denunció haber sido atacada por Miguel Ángel Muñoz, acusado del crimen de Denise Pikka Thiem, y cuyas gafas fueron encontradas a la puerta de la vivienda del sospechoso, manifestó que en el transcurso de su agresión el investigado había utilizado una pistola eléctrica de descargas, pese a lo cual ella consiguió zafarse de su perseguidor y huyó sin mayores consecuencias. Así se recoge en el sumario del caso, que recoge la declaración de la afectada.
Josefine E. F. una alemana de 26 años, denunció el 20 de septiembre de 2014 (un año antes del crimen de Denise) que se había despistado del verdadero Camino de Santiago y había tomado por error otro que le había llevado a las inmediaciones de la vivienda del imputado. La peregrina sostuvo ante la policía que había flechas que le habían desviado del verdadero camino y que repentinamente, entre los arbustos había salido un hombre, que le dijo que ese no era el verdadero camino y que continuase hacia donde él estaba. La complexión coincide con la del acusado, pero no pudo identificarlo porque llevaba un pasamontañas.
La denunciante no entendió lo que le decía y continuó caminando, momento en que sintió una descarga realizada con una pistola eléctrica, que no le hizo efecto porque la zona del cuello en la que fue atacada tenía ropa y la electricidad no hizo efecto. Por ello, el autor del ataque propinó una segunda descarga en la pierna a la joven, que cayó al suelo.
En ese momento, el agresor trató de colocarse encima de ella, pero la joven se defendió propinándole una patada en los genitales. A la vista de que la muchacha pensó que el objetivo del ataque era un robo, sacó 50 euros de su mochila y se los dio, momento en que cesó la actitud agresiva del varón, que se limitó a decir: «¡No policía, no policía!».
La joven denunció que en el lugar de los hechos y víctima de la agresión, había perdido unas gafas. La policía las encontró en la puerta de la vivienda de Muñoz Blas, motivo por el que lo detuvo y le interrogó, si bien él se negó a que se le practicaran las pruebas de ADN para su identificación. A la vista de las contradicciones en su relato, se determinó su arresto, puesto que de forma espontánea y sin que nadie se lo preguntase, declaró a la policía: «No creo que nadie del pueblo vaya a poner una indicación para venir por aquí», según recoge el sumario. Igualmente negó haber escuchado gritos de la peregrina alemana a la puerta de su vivienda, cuando la aparición de las gafas da idea de que el ataque hubo de producirse cerca de la misma.