MEDIO NATURAL
El aumento de osas con crías consolida la población osera en la cordillera
El censo confirma que la subpoblación occidental crece a un mayor ritmo que la oriental
Una osa con sus crías en un paraje de la cordillera. FOP
JOSÉ Mª CAMPOS | PICOS
El último censo de osos revela una consolidación de la población de estos animales en la Cordillera Cantábrica, donde el pasado año se contabilizaron 40 hembras con 64 crías, según los datos facilitados ayer en Oviedo por la consejera de Desarrollo Rural del Principado, María Jesús Álvarez.
En la presentación del censo de la población de osas con cría de la cordillera Cantábrica de los años 2014 y 2015 estuvieron presentes además el director general de Recursos Naturales de Asturias, Manuel Calvo; el director general de Montes y Conservación de la Naturaleza de Cantabria, Antonio Lucio, y el director general del Medio Natural de Castilla y León, José Ángel Arranz.
Este censo lo elaboran conjuntamente las cuatro comunidades autónomas de la cordillera Cantábrica: Asturias, Cantabria, Castilla y León y Galicia, que se plantean como reto ampliar su marco de colaboración en materia de protección de osos al ámbito turístico, según han explicado los directores de Medio Natural de estas autonomías.
Las cuatro comunidades de la Cordillera Cantábrica: Asturias, Galicia, Cantabria y Castilla y León, contabilizaron en 2015 un total de 40 osas (34 en la subpoblación occidental y 6 en la oriental) con 64 crías (55 en el occidente y 9 en el oriente), una vez finalizado el censo que los gobiernos de estas autonomías elaboran anualmente. De estas cifras globales, 27 osas y 42 crías se hallan en la zona occidental de Asturias y 7 osas y 13 crías en la de Castilla y León. En la zona oriental están censadas 5 osas y 8 crías, en Castilla y León, y una osa y una cría en Cantabria.
En 2015 se contabilizaron 6 osas más y 3 crías menos que en 2014. Del análisis del periodo comprendido entre 2000 y 2015 se desprende la consolidación y el incremento de la subpoblación osera occidental y un escenario demográfico más incipiente en la subpoblación oriental, con un ligero aumento.
Actualmente la cordillera tiene una población aproximada de entre 230 y 260 osos, lo que según la consejera asturiana muestra «la recuperación de una especie emblemática que además de ser un recurso medioambiental es un reclamo turístico».
La población de osos en la cordillera, que ha ido aumentando desde el año 2000, se ha consolidado poco a poco en la zona occidental, y en la oriental ha ido aumentando ligeramente, hasta alcanzar un total de entre 190 y 220 ejemplares en la subpoblación occidental y aproximadamente unos 40 animales en la oriental. El censo se realiza anualmente mediante observación directa, a través de telescopios, mediante análisis genéticos de las huellas y también con técnicas de fototrampeo. Se utiliza la observación directa, a través de telescopios para evitar interferir con los animales, se puede diferenciar a los grupos familiares (tamaño y manchas características de las hembras y de las crías, número de éstas, defectos físicos, etc.). Los resultados obtenidos, una vez desechadas las repeticiones y las informaciones no confirmadas, permiten establecer el número mínimo de osas con crías así como su evolución a lo largo del tiempo.
Trabajo de campo
Las cuatro comunidades de la cordillera coordinan anualmente sus acciones para ofrecer unos resultados del conjunto poblacional de osas con cría que se reparten por el territorio. El trabajo de campo lo realizan los técnicos de las cuatro administraciones y sus respectivas guarderías, con el apoyo de otras organizaciones como la Fundación Oso de Asturias (FOA), la Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León, la Fundación Oso Pardo y el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas), así como el Seprona de la Guardia Civil. También colaboran la guardería de los cotos regionales de caza, asociaciones de cazadores, naturalistas aficionados, montañeros, senderistas o ganaderos. Los datos son analizados para evitar repeticiones o confusiones.
Los censos se cierran en todos los casos al año siguiente, después de la época de celo, que es cuando las madres expulsan a los esbardos del grupo familiar y entran nuevamente en relación con los machos.