LA CRISIS DE LA MINERÍA
La producción de las térmicas se desploma en León un 81% hasta junio
Las centrales que compran carbón leonés cierran un semestre «desastroso» en el que apenas han generado un 7,4% del total de la electricidad que sacaron al mercado en 2014

Las eléctricas lamentan haber perdido «unos meses preciosos» para decidir el futuro de las térmicas. RAMIRO
maría j. muñiz | león
Las centrales térmicas leonesas son incapaces de competir en el escenario actual de generación eléctrica. Todos los factores que están marcando las condiciones de este mercado en los últimos meses agudizan esta falta de competitividad. El primer semestre ha sido «desastroso», según fuentes del sector eléctrico; que lamentan que la situación «no tiene pinta de cambiar». El resultado es la práctica parálisis de las centrales en lo que va de año. Y la parálisis también en las decisiones sobre un mecanismo que regule la generación con mineral autóctono, que supera ya el año y medio de retraso, y que tras ser rechazado por Bruselas deja huérfano un sector incapaz de funcionar sin regulación.
Al descalabro generalizado en el sector minero se une la desidia para articular fórmulas que permitan al menos un período de supervivencia para el carbón que pueda ser rentable (en esencia, el de cielo abierto). Las eléctricas advierten de que su tiempo para tomar decisiones de inversión para adaptarse a la normativa medioambiental europea se agota. «Estamos contra las cuerdas». El Gobierno se ampara en que lleva meses en funciones, aunque tampoco decidió antes. «Hemos perdido un tiempo precioso, en el que las térmicas de carbón nacional han seguido perdiendo competitividad. Cada vez está más cerca la amenaza de tener que cerrar en junio de 2020».
Las evidencias
Los números son apabullantes. Las dificultades de las centrales de carbón nacional para competir en el pool de generación eléctrica son históricas, y la falta de un mecanismo que regule su participación tras concluir en diciembre de 2014 el de restricciones por garantía de suministro ya provocó durante todo el año pasado el desastre en las compras a las mineras, que se redujeron drásticamente. Y con ellas, las posibilidades de supervivencia de las empresas del carbón, como se ha ido constatando desde entonces, con el sector en desmantelamiento en la práctica.
El primer semestre del actual ejercicio ha sido devastador. Según los datos del Ente Regional de la Energía, la producción eléctrica entre enero y junio de las cuatro centrales térmicas a las que suministran las minas leonesas se desplomó un 81%. Pasó de los 3,17 millones de megavatios hora del primer semestre de 2015 a apenas 596.462, con meses enteros con las centrales paradas. Un dato aún más alarmante si se compara con la generación eléctrica de las cuatro centrales en 2014: más de 8 millones de megavatios en todo el año. En 2007 la producción fue de 14,3 millones.
El escenario energético no apunta cambios que dejen lugar al optimismo de las térmicas de carbón nacional. «Desde que en 2014 terminó el mecanismo que compensaba a las eléctricas por el sobrecoste de producir con carbón nacional estamos compitiendo rabiosamente en el mercado diario con el resto de las tecnologías», señalan desde una de las eléctricas que operan en la provincia.
Competencia marcada por un lado por el fuerte descenso del precio de las materias primas energéticas. El precio del barril de Brent ha caído desde diciembre de 2014 hasta este mes de julio un 47%, el carbón de importación se ha abaratado de media un 27% y el gas para generación de electricidad también cuesta un 30% menos. En este contexto, las negociaciones con las mineras locales para reducir el coste sólo ha conseguido un descuento de un 10% de media. «Eso hace al carbón local todavía menos competitivo».
Por otro lado, la demanda de electricidad sigue sin repuntar, a pesar de que la economía crece. La demanda, tanto de familias como de empresas, sigue plana.
Ni siquiera la climatología ha jugado a favor del carbón en estos meses. En el primer semestre de este año los precios eléctricos han sido muy bajos: el precio medio del pool ha sido de 30,1 megavatios/hora, un 36,5% inferior al mismo período del año anterior. En buena parte porque la producción hidráulica, en una primavera con muchísima lluvia, se incremento un 42% respecto a 2015. En el primer semestre la generación hidráulica de todo el sistema nacional fue de 27,2 teravatios hora, frente a los 19,2 teravatios del año anterior.Y ha habido también mucha producción eólica, sólo la aportación del régimen especial ha generado el 41% de la producción peninsular.
La competencia de los países vecinos también se ha dejado notar con fuerza. Por un lado con la repercusión del incremento de la interconexión con Francia desde el pasado mes de octubre, que ha tenido un importante impacto en los precios mayoristas, ya que la producción francesa es más barata. Y por otro los ciclos combinados de Portugal (que ofertan en el pool del mercado único ibérico), y cuya propuesta es un 15% más barata que el carbón nacional, además de que están gravadas con menos impuestos.
Los datos de producción térmica recogidos por Red Eléctrica Española para el primer semestre confirman también esta situación: la generación con carbón (en general y en todo el país) se ha reducido un 53,4% respecto al año pasado. El descalabro del mineral autóctono ha sido mucho más pronunciado.
Es así porque tanto la generación nuclear (que se ha incrementado ligeramente, un 1,4%) como la del régimen especial y la hidráulica entran en la base del sistema. Al haberse incrementado todas ellas, el hueco térmico (la producción que queda por generar para cubrir las previsiones de demanda) se ha reducido considerablemente. Y ese es el nicho en el que compiten el resto de las tecnologías, las térmicas, tanto de carbón como de ciclo combinado (que utilizan gas).
«En este contexto la competitividad de las centrales de carbón ha caído. La demanda no se mueve y el resto de las materias para generación térmica se han abaratado sensiblemente», señalan desde el sector eléctrico.