El primer equipo especializado atiende 26 casos de dependencia en los pueblos
Desde Astorga también se da cobertura a las área de La Bañeza, El Órbigo y Bembibre.

Las tres profesionales que forman en Epap, junto a la jefa del servicio y el diputado del área. MARCIANO
a.G. VALENCIA | ASTORGA
Desde finales de 2015, Astorga es sede del primer Equipo para la Promoción de la Autonomía Personal (Epap) de la Diputación, un grupo de profesionales y multidisciplinar que sigue los casos de dependencia y vulnerabilidad en el área rural, con el objetivo de favorecer el desarrollo de las capacidades dentro del entorno y en la situación más normalizada posible.
Desde su puesta en marcha, Loreto, Isabel y Alma, una educadora social, una psicóloga y una trabajadora social, intervienen en el asesoramiento, acompañamiento y ayudan a las personas dependientes a que entren en la red, siempre desde su propio contexto y en su núcleo.
Es por eso que las profesionales se desplazan al domicilio de las personas dependientes y trabajan también con sus familiares y cuidadores, que «en muchas ocasiones se encuentran sobrecargados», explican, con la finalidad de «proporcionar herramientas para mejorar la calidad de vida del usuario, fomentar la autonomía y que sean partícipes en todo el proceso de cambio». Las tres aseguran que en todo este camino «vamos de la mano de la persona», con el objetivo de «evitar el ingreso en un centro y la exclusión social.
Este primer Epap es, por ahora, el único de la provincia. Los ayuntamientos de menos de 20.000 habitantes de León están agrupados en 25 zonas de acción social y el objetivo de la institución provincial es reforzar este área con un nuevo equipo multidisciplinar para poder ampliar la cobertura a un territorio más amplio.
Actualmente, las tres profesionales que forman el equipo —que dependen directamente del área de servicios sociales de la Diputación— atienden 26 casos en las zonas de acción de Bembibre, Astorga, La Bañeza y el Órbigo. Trabajan en colaboración con el Sacyl, las asociaciones y los recursos sociosanitarios de las zonas.
Entre los casos atendidos hay un mayor porcentaje de mujeres y siempre se focalizan en el mundo rural y en personas mayores de 18 años. Las profesionales explican que con cada persona se elabora un plan de actuación diferente, que suele tener una duración de dos años. Hay una fase de observación y valoración y una vez que terminada la intervención, los Ceas siguen con la labor, «de ahí la importancia de la coordinación y de las reuniones con los distintos profesionales implicados», destacan.
La normalización de la situación de las personas que reciben esta atención es fundamental, subrayan, por eso resulta esencial que se mantengan en su entorno. Precisamente, para evitar que vivir en el mundo rural suponga un lastre por no tener acceso tan directo a los servicios nació este equipo que trabaja por la inclusión y el desarrollo de la autonomía personal. Para ello fomentan las habilidades básicas y proporcionan herramientas a la familia, así como estrategias de comunicación. «Son medidas de corte psicoeducativo para entender la enfermedad mental y la discapacidad», apuntan, conscientes de que el primer paso para que la intervención funcione es la disposición del enfermo. «La confianza y crear un vínculo resulta fundamental». «Nosotras somos guías, vamos de la mano, esta es la clave del empoderamiento, que el proceso es conjunto», subrayan las profesionales, que no dudan en resaltar «la valentía» para sobreponerse a las situaciones. «Son personas con otras capacidades y esas son las que hay que fomentar», puntualizan. Por eso, la primera palabra al llegar a un nuevo caso siempre es «qué necesitas», para poder actuar en los cuatro niveles de intervención, que van desde la persona, a la familia, el entorno y la sociedad.
«Este equipo surge de la necesidad de atención en el mundo rural que desde la Diputación detectamos, especialmente con una demanda muy notable en la zona de atención de Astorga, de ahí su ubicación», explica el responsable de Servicios Sociales, José Miguel Nieto, quien avanza que se está valorando la puesta en marcha de un nuevo Epap para el año que viene.