Un hongo reduce la producción de remolacha en las fincas del Páramo
La enfermedad reduce entre el 20 y el 40% la producción, en un año de siembras tardías.
A. Domingo | Redacción
Suma y sigue en el debe de los agricultores del Páramo. A las pérdidas por siembras tardías y el abundante terreno que se dejó en barbecho habrán de descontar ahora los daños que está causando en la remolacha la Rhizoctonia solani, un hongo que causa la muerte de la raíz, endémico en la zona norte y cuya presencia se nota más este año, dadas las condiciones de humedad de las parcelas cuando se sembró y las temperaturas del verano, que han favorecido el desarrollo del hongo, que reside en la materia orgánica del suelo e incluso a la maleza.
Las pérdidas en la producción que puede causar esta enfermedad se sitúan, según los técnicos consultados, entre el 20 y el 40% de la producción, en un año en el que se esperan rendimientos por hectárea menores, dado el retraso del cultivo, obligado por las abundantes lluvias de la primavera.
El hongo se detectó en el Páramo —las vegas se han librado— ya en los primeros estadíos del desarrollo de la planta y lo peor para el productor es la carencia de tratamientos efectivos con los que eliminar la enfermedad. Tan sólo el uso de semillas resistentes —más caras y menos productivas, por lo que no son las que prefiere la industria— resulta eficaz. Pero una vez que se manifiesta la enfermedad, los tratamientos fitosanitarios o el uso de cal viva en los corros de plantas afectadas sólo frenan la extensión del mal.
Para el presidente de la Comunidad de Regantes del Páramo Bajo, Herminio Medina, las pérdidas son cuantiosas y las explotaciones afectadas numerosas. «El cultivo parte de un terreno muy húmedo por todo lo que ha llovido este invierno. Además, se da un riego para que nazca la remolacha y la enfermedad corre que se sale», explicaba ayer. Además, no todo lo que se muestra como planta normal está realmente libre de la enfermedad: «En un rodal que ves sano, arrancas y ves cómo parte de la raíz ha comenzado a podrirse».
Cara y cruz
El agosto caluroso que ha ayudado el maíz a salir adelante con más fuerza de la que se podía pensar «está siendo fatal para la remolacha», señaló Medina. Para colmo de males, hay agricultores que «han regado mucho, favoreciendo la propagación del hongo», añadió, y, en cualquier caso, el retraso en la siembra convierte el cultivo de este año en «mucha hoja, pero muy poco nabo». El presidente de los regantes del Páramo Medio, Darío Cueto, confirmó la extensión de la enfermedad.
La Rhizoctonia se caracteriza por el color morado que adopta la raíz, así como por el olor característico que desprende. En un primer momento, la planta parece falta de riego y el avance de la necrosis de la raíz termina sacándola. La rotación de cultivos y el drenaje de los terrenos son las prácticas para prevenir su aparición. Una vez que la enfermedad aparece, los técnicos recomiendan riegos cortos y frecuentes y no realizar labores entre líneas para evitar su propagación.