Paella popular y bailes maragatos lideran los actos
El desfile de pendones y la misa completan una jornada que se celebrará en Luyego.

La organización de la romería espera reunir a cerca de 800 personas este sábado. N.C.
pablo rioja | león
Luyego de Somoza será el pueblo encargado de dar cobijo a la Romería de la Maragatería este sábado, una fiesta que cada verano celebra la Mancomunidad de Municipios de La Maragatería como «símbolo de hermanamiento», según señala su presidente, Pedro de Cabo, y que va rotando por las diferentes localidades que la conforman. Brazuelo, Lucillo, Santa Colomba de Somoza —última en acoger la jornada festiva— Santiago Millas y el propio Luyego unirán fuerzas mañana en las inmediaciones de la ermita de los Remedios, centro neurálgico que espera a «cerca de 800 personas» desde primera hora de la mañana.
Como mandan los cánones, el esquema de la fiesta se mantiene y lo primero será recibir a las autoridades a las 12.30 horas para 30 minutos después asistir al primer gran momento del día; la celebración de la santa misa en el templo. Un momento donde la devoción cobrará especial relevancia y al que suelen asistir numerosos fieles. Después, los pendones se erigen como grandes protagonistas merced a un desfile en el que cada año participan más estandartes gracias, entre otras razones, a la intención de muchos pueblos de recuperar del olvido sus viejos pendones o confeccionarlos nuevos.
Con más fuerza
Esta romería —creada justo con el nacimiento de la mancomunidad— no se ha podido celebrar todos los veranos por diferentes razones, pero en los últimos años ha vuelto a cobrar la fuerza y el protagonismo del principio. «Tampoco ha tenido una fecha fija, se hizo también julio alguna vez, pero finalmente nos decantamos por llevarla a cabo a finales de agosto porque hay menos fiestas patronales y a las localidades miembras les es más fácil asistir», subraya el máximo dirigente de la mancomunidad.
El día suele cerrarse por todo lo alto gracias a una paellada popular —«el mejor momento para unir lazos»— y el imprescindible baile maragato. Tradiciones, actos religiosos, gastronomía y cultura popular van de la mano en una fiesta que también suscita el interés de numerosos turistas que veranean por la zona.