Diario de León

Los regantes de Carrizo culpan a la CHD de las pérdidas de agua del canal

El proyecto de regulación lateral del Órbigo paralizó la mejora de la infraestructura.

Los daños en el canal son una constante a lo largo de sus 17 kilómetros y provocan la pérdida de más del 50% del agua. JESÚS

Los daños en el canal son una constante a lo largo de sus 17 kilómetros y provocan la pérdida de más del 50% del agua. JESÚS

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A. Domingo | Redacción

El estado que presentan los casi 17 kilómetros del Canal de Carrizo podría ser muy diferente si el proyecto de construcción de las balsas de regulación lateral del Órbigo no hubieran paralizado las obras previstas para la adecuación de la infraestructura, según defiende el secretario de la comunidad de regantes, Emilio Álvarez Prado. El caso es que el hormigón es gravilla en buena parte del Canal de Carrizo, las pérdidas de agua superan el 50% y los regantes solicitaron agua la semana pasada para el maíz, después de haber teniendo que recurrir a la cesión de parte del cupo de otras comunidades para acabar el último riego que les correspondía.

Construido en 1971, el Canal de Carrizo da servicio a 978 hectáreas, y se trata de una infraestructura «de titularidad pública, de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), por tanto». «El coste total de la reparación del canal ascendía, hace ahora cinco años, a 7 millones de euros, de los que un 70% financiaría la Administración del Estado y el resto repercutía sobre los regantes». Según sus estimaciones, el agricultor pagaría por estas obras, según el presupuesto que se manejó en su día, «más de 400 euros por hectárea y año, a los que se añaden las tasas y cánones de la CHD y del sindicato central». Cantidades inasumibles para los regantes, habida cuenta de los precios que e pagan en origen por los productos agrarios, añadió.

Álvarez reconoce el lamentable estado del canal en toda su longitud y añade que «hace diez años ya habíamos iniciado los trámites para acometer las obras, con la reducción de tamaño del canal acorde a la superficie regada —de manera que el mantenimiento no se hiciera tan costoso— y el proyecto se paralizó porque comenzaron con el tema de las balsas».

Así, defiende que los regantes del Canal de Carrizo están sometidos «a los vaivenes de la Administración» en lo que a obras y mantenimiento del canal se refiere, en su calidad de «usufructuarios» de la infraestructura hidráulica, aunque no niega que «lógicamente, hemos mirado por lo que resulta más rentable para los agricultores». Para defender su tesis recurre al ejemplo e indica que el sifón de Santiago del Molinillo —destinado a soterra la toma del canal del río Omaña, de forma que las crecidas no inunden este pueblo del municipio de las Omañas—, no llegó a ejecutarse pese a que la obra se licitó hace ahora dos años, con un presupuesto cercano a los 572.000 euros. «Se habían realizado ya las catas en el terreno y no se llevó a cabo pro problemas de la adjudicataria», afirmó Álvarez

Así, la ejecución de la regulación lateral resulta beneficiosa para esta comunidad de regantes, que vería cómo el Estado asumirá el coste total de la renovación de gran parte del trazado del canal —desde la toma hasta la elevación a la presa—, que mantendrá su función actual y la de llenado del embalse de La Rial, si finalmente se ejecuta la obra. Para Álvarez, el avance de este proyecto «es cuestión de que se forme un Gobierno en España».

Las solicitudes de agua desde el Canal de Carrizo al sindicato del Luna son, asegura, una constante desde «hace más de 30 años» y, según el secretario de los comuneros «no es objeto de problemas» con otras,

La otra postura

Otra versión ofrece el presidente del Sindicato Central de Regantes de Los Barrios de Luna, Ángel González Quintanilla, que destacó que si bien los canales son propiedad del Estado «muchas comunidades guardan siempre un dinero para acometer obras de mantenimiento, en coordinación con la CHD», algo que, asegura, no ha ocurrido con el Canal de Carrizo. «Nunca se han mostrado favorables a las obras que CHD ha planteado», debido al importante coste que supondría el arreglo de una infraestructura «que se pensó para atender a toda la margen derecha del Órbigo hasta Hospital. aunque, después, las comunidades de regantes no quisieran integrarse.

Quintanilla reconoce el alto coste de mantenimiento del cauce por su diseño y otros que ha debido asumir esta comunidad, como la reconcentración parcelaria, pero también apunta que «existen obras que se pueden acometer en pro de un mejor aprovechamiento del agua que no cuestan tanto», como la sustitución de las retenciones para desviar el agua por las acequias por compuertas. «Disponen de un sistema que le obliga a tener una lámina de agua muy alta para que alcance el nivel de la acequia».

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