TRUCHILLAS El ganadero busca otras once reses, que el cánido podría haber devorado
El lobo mata a 27 ovejas que se quedaron fuera de la majada

El ganadero encontró los ejemplares muertos el miércoles por la mañana. DL
A. Domingo | Redacción
El lobo se dio un festín en Truchillas, en la comarca de la Cabrera, donde el miércoles mató 27 ovejas y dispersó a otras 11, cuya suerte desconocía ayer su propietario, Amador Madero de Luis. El depredador «hizo lo que quiso con las ovejas», pues su acción se vio favorecida al quedar el grupo fuera de la majada y, por tanto, sin los mastines que las protegen.
El grupo quedó oculto a su guardián quizá por la maleza, señaló ayer Madero, por lo que pasó la noche en el campo, en una época en la que el lobo ya no caza con tanta facilidad, al haber crecido las crías de las especies a las que ataca en la zona —jabalí, corzo, etcétera— y en la que las necesidades de comida de la manada también aumentan, al haberse desarrollado las camadas de la primavera. Por estas razones, explicó el ganadero, el mayor número de ataques del lobo al ganado ovino en Truchillas se produce de septiembre a enero.
Para Madero de Luis, que ayer dio parte a la Junta de Castilla y León del ataque, no hay duda de que ha sido el lobo. El 20 de septiembre sufrió ya las primeras bajas de esta temporada, con siete reses muertas y otras cinco desaparecidas, después de que el cánido le hubiera dado un descanso de varios meses —había perpetrado su última matanza «hacia el mes de febrero»—. En el último ataque, el del mes pasado, directo al aprisco, la presencia de sus seis mastines evitó una escabechina mayor.
Con 420 ovejas, en su mayoría merinas, el rebaño de Madero, es el objetivo fácil del lobo. En una comarca en la que la ganadería es la única actividad agropecuaria posible, la suya es la única explotación de ovino de la zona. «A las vacas les atacan peor, por su tamaño y porque corren mucho. Así que va a por los terneros, y demostrar que lo has perdido por el lobo es muy complejo si no encuentras los restos, lo que suele ser muy frecuente».
Convivir con el depredador
El ganadero de Truchillas, que trabaja en el pueblo junto a su pareja, señala el daño que supone el ataque, «ya que estamos en un expediente de incorporación de ayudas de jóvenes al campo que nos exige tener un número de reses concreto».
Madero de Luis señala que en la Cabrera «estamos acostumbrados a vivir con el lobo y puedes asumir ciertas pérdidas, pero no ataques frecuentes». En su opinión, el número de manadas que existe en la actualidad supone «un problema muy serio», que exige «un control de la población» del depredador. Los mastines suponen una buena defensa ante el lobo, pero también «un dineral» para su mantenimiento. Exigen al menos «200 euros por perro al año, sin ponerle pienso. Si se lo das, necesitas un saco por semana —52 al año—, a un precio de 15 euros cada uno», señaló.