El futuro del oso sin abrigo europeo
La FOP cierra el último proyecto Life de la especie logrando estabilizar la población en la Cordillera Se abren nuevos retos como compatibilizar su presencia y abrirse al ecoturismo.
Juan Carlos Suárez-Quiñones, Sonia Castañeda, Francisco Castañón y Guillermo Palomero, ayer. MARCIANO
maría carnero | la pola
«Este no es proyecto aislado, es una carrera de fondo por la recuperación de la especie». Con estas palabras, la directora de la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama), Sonia Castañeda, celebraba en La Pola de Gordón los «excelentes» resultados del programa Life + para la Desfragmentación del Oso Pardo Cantábrico, un proyecto capitaneado por la Fundación Oso Pardo (FOP) con el que se han invertido 1.240.000 euros en los últimos tres años para asegurar la viabilidad de la especie en el corredor interpoblacional.
Aunque Castañeda confirmó que Europa seguirá apostando por la conservación de los grandes carnívoros en todo el continente, y en especial en España, «uno de los países de la Unión con mayor diversidad», no concretó si el oso pardo cantábrico seguirá bajo el abrigo de la financiación europea para dejar de ser una especie en peligro de extinción.
Lo que sí está claro es que los datos poblaciones son «excelentes», según el presidente de la FOP, Guillermo Palomero, que confirmó entre 230 y 260 osos campan por el corredor, algo «impensable» hace diez años. Por eso afirmó que ahora se abre nuevos retos, como «conseguir que se queden».
Para celebrar este avance, el consejero de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, Juan Carlos Suárez Quiñones, se desplazó también a La Pola, para seguir tendiendo la mano a la FOP, en su «impagable» labor por la conservación de la especie. «Se ha logrado cambiar la conciencia de la población en ese espacio que comparten el hombre y el oso, algo que no es nada fácil, ya que el oso se mataba hasta el año 1967, cuando se prohibió su caza, y se empezó a proteger en el 77, por lo que hemos pasado de gastar dinero en matarlo a gastarlo en conservarlo, lo que supone todo un cambio que hay que agradecer a esta fundación», aseguró el consejero. Según Suárez Quiñones, «ahora hay que conseguir que esa conservación no sea un impedimento para el desarrollo económico de los territorios, porque sin población rural no hay conservación, ya que porque los mejores agentes medioambientales son la propia población local», por eso aseguró que la Junta trabaja por regular el incipiente turismo generado desde la propia ecología para «evitar conflictos y generar nuevas oportunidades económicas». El consejero confirmó que la Junta continuará con el Plan de Recuperación del Oso Pardo, vigente desde el año 90.
Más concreto fue el jefe del Servicio de Espacios Naturales de la Junta, Ignacio Molina, que confirmó que «con o sin proyecto Life se va a seguir trabajado por el oso con proyectos novedosos». Por eso aseguró que la especie, que aunque ha mejorado su situación no está fuera de peligro, ofrece nuevos retos, como el acceso a las poblaciones de algunos ejemplares para buscar comida, y la consolidación del turismo de observación. «El oso ya no ese gran enemigo, por lo que tenemos que saber cómo evitar conflictos que se puedan generar, como su acercamiento a las poblaciones, y como generar beneficios para la población local», concluyó.
Recursos endógenos
De esa opinión se mostró Francisco Castañón, alcalde de La Pola de Gordón, uno de los ocho ayuntamientos colaboradores en el plan, que considera que «el oso se presenta ahora como un eje de desarrollo de nuestros territorios, y es algo que hay que poner en valor, eso sí, sin olvidar cual es fin conservacionista, que es la recuperación de la especie en la cordillera». Por eso comparte la idea de que «debemos aprovechar nuestros recursos endógenos, por lo que el oso puede venirnos muy bien, y por decirlo de una manera coloquial, es muy vendible para nuestro territorios».
El proyecto Life, que concluirá oficialmente el próximo mes de diciembre, también ha contado como socio a Gas Natural Fenosa, empresa que lleva apoyando a la recuperación del oso desde el año 2003, y que según José García, «están muy orgullosos de los excelentes resultados conseguidos por la FOP para recuperar esta especie»,
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