Asaja pide a la Junta que facilite a los agricultores la quema de rastrojos
Considera que la orden ha generado problemas por el retraso en su publicación.
dl | león
La organización Asaja ha pedido a la administración que mejore y rectifique la campaña de quema de rastrojos para futuras convocatorias por los problemas que ha causado el retraso en la publicación de la normativa que, a su juicio, ha impedido al agricultor planificar correctamente las labores.
Según informó ayer la organización agraria en un comunicado, «este año la falta de agua en un otoño muy complicado para el campo está retrasando la sementera, pero en otras circunstancias a estas alturas buena parte de la superficie estaría ya sembrada». Por ello, pide que «la Junta facilite en lo posible estos días las quemas de rastrojo, para que se pueda agilizar la labor».
Asaja está «convencida» de la eficacia de la quema de rastrojos como práctica agronómica más económica, completa y sostenible para lograr un campo limpio y libre de plagas cada vez más resistentes a cualquier tratamiento.
«Sabemos que hay prejuicios por parte de la sociedad y también de una parte del poder político en contra de las quemas, pero la administración tiene que atenerse a criterios probados y a resultados», ha señalado en su nota de prensa.
Asaja entiende que esta primera campaña «no va a satisfacer a ninguna de las partes, pero es un punto de partida fundamental para ir modificando el sistema y para que se consolide como una buena práctica satisfactoria para el agricultor y positiva también para el medio ambiente».
Por su parte, la organización Ecologistas en Acción considera que la quema de rastrojos tiene «reconocidos efectos ambientales negativos, y es perjudicial para la propia economía de la explotación agrícola a largo plazo». Así lo expresa el colectivo en un comunicado en el que remarca que la quema del humus del suelo «conlleva un deterioro de la fertilidad del suelo, aumenta la erosión y aumenta la ya de por sí contaminación de los acuíferos por nitratos».
Asimismo, destacan que la Junta ha aprobado una norma «con un contenido irregular que convierte lo excepcional en general» ya que «se va a poder quemar casi el 25% de la superficie sembrada de cereal de Castilla y León sin que ningún técnico ni autoridad certifique que la quema se aplica en una parcela que efectivamente tiene una plaga del gusano del alambre y mosquito del trigo, y no como una opción de eliminar el rastrojo de forma barata y rápida.»
Los ecologistas advierten de que la Consejería de Agricultura facilita la «impunidad» al no imponer medidas de control y vigilancia, en especial en lo relativo a la distancia que hay que guardar en las quemas.