Diario de León

nuevas tecnologías e incendios forestales

Las maniobras de extinción, deslucidas por un fallo técnico

La avería de una trampilla de carga obligó a suspender el bombardeo . del frente de llamas mediante ‘pellets’ de agua diseñados en Israel.

El puesto de mando avanzado en Fontanos de Torío y el helicóptero Kamov que intentó atacar el fuego con ‘pellets’ de agua. F. OTERO PERANDONES

El puesto de mando avanzado en Fontanos de Torío y el helicóptero Kamov que intentó atacar el fuego con ‘pellets’ de agua. F. OTERO PERANDONES

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A. Domingo | Fontanos de Torío

El fuego se extinguió aburrido de mirar al cielo y sin combustible que consumir. Las brigadas de tierra le dieron la puntilla con el agua de una motobomba. Es el resumen de la parte que se preveía más espectacular en el ejercicio de lucha contra incendios forestales que se desarrolla en la provincia desde el miércoles. La actividad, organizada por la empresa pública Tragsa y la Junta de Castilla y León se engloba en el programa europeo AF3 —Técnicas Avanzadas de Lucha contra los Incendios Forestales—.

Fontanos de Torío fue el lugar elegido para desarrollar simulaciones de distintas situaciones de riesgo, con un importante despliegue de medios y con un ataque aéreo avanzado como punto principal del programa, al que se había convocado a los medios de comunicación. Pero un fallo técnico impidió que el helicóptero Kamov —el más apreciado en la lucha contra el fuego— descargara sus pellets de agua, diseñados por la empresa israelí Elbit Systems, con el objetivo de ganar eficacia en el control de las llamas. Frente a las descargas de los helibaldes o bambis, el Kamov volaba con un dispositivo cargado de bolsas de agua 250 centímetros cúbicos de capacidad —un cuarto de litro—, con las que se intenta evitar la dispersión que, con los medios actuales, se produce al atacar las llamas desde el aire.

El ejercicio se desarrollaba conforme a lo previsto, con un helicóptero de coordinación sobrevolando Fontanos y dando instrucciones al Kamov para actuar ante un fuego que, en teoría, había superado a los medios de tierra —se trataba de una pira, vigilada por brigadas—. La poderosa nave —de diseños soviético, con una gran potencia y maniobrabilidad— apareció por el horizonte. Había despegado de la base de Camposagrado. En vez de la típica bolsa de agua portaba una cajón y, después de unas aproximaciones al foco, se anunció la descarga de los pellets de agua en 30 segundos. Pero fue un pasar y repasar sin que se produjera el bombardeo, mientras que los observadores del ejercicio españoles y extranjeros —en el programa AF3 participan nueve países— se preguntaban la causa de la demora. Finalmente, se apuntó que un fallo en la apertura de la trampilla del cajón impedía la descarga. El atardecer impidió corregir el fallo para intentarlo de nuevo.

En una segunda fase del ejercicio, se envió un dron para señalar los puntos calientes del foco mediante cámaras infrarrojas y apoyar a las brigadas, que finalizaron la labor de extinción. Tragsa atribuyó ayer el fallo a la Elbit Systems y explicó que el dron, parte de la que se encargaba la sociedad pública española, funcionó correctamente.

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