La falta de vocaciones motivó el cierre
La falta de vocaciones sacerdotales, el importante tamaño de las instalaciones y el traslado de los cursos de bachillerato al seminario de Astorga motivaron el cierre del centro religioso de La Bañeza, donde en los dos últimos años académicos se impartió formación a alumnos de séptimo y octavo de Educación General Básica. El sostenimiento de una institución que abrió sus puertas en 1961, con 378 alumnos matriculados. Según escribió el último rector, Gregorio Rodríguez Fernández, con ocasión de los 25 años del centro, los objetivos de la institución era facilitar la alumnado «una sólida formación cristiana, una esmerada formación intelectual y una rica formación humana. Como internado, se mantuvo dentro del marco de una disciplina sana y equilibrada. La considerábamos un elemento eficacísimo para formar la voluntad y necesario para salvaguardar un orden y una seriedad, imprescindibles» en la educación.