Los profesores laicos niegan conocer el caso

Briva Miravent, con abrigo, con los rectores que tuvo el centro. DL
Profesores laicos consultados que ejercieron su profesión en el Seminario San José, de La Bañeza, y que prefirieron mantenerse en el anonimato aseguraron a este periódico desconocer el caso de los cuatro exseminaristas que en el curso 1988/1989 sufrieron abusos por parte del sacerdote José Ramos Gordón y manifestaron que una vez que los exsemminaristas revelaron el caso al rector a un sacerdote tutor de curso, éstos no expusieron la situación al profesorado laico del centro.
Desconocedores del caso, no pueden manifestarse sobre si la marcha de Ramos Gordón en septiembre de 1990 a la localidad zamorana de Tábara —donde ejerció como párroco hasta el pasado verano— se debió a los abusos sexuales que reconoció en el proceso canónico o a otras causas. Alguno puede llegar a suponer que se tratara de apartar al sacerdote, subrayando que, en cualquier caso, se trata de una opinión, fundamentada en que durante estos años este tipo de incidentes no trascendían. Por otra parte, señalaron que el trato del personal con los alumnos era correcto. «No era la casa de los horrores que cuentan algunos». No negaron la existencia de castigos físicos, pero señalaron que en aquellos años era «una práctica que se daba en muchos centros educativos».