«Dudo de que la Iglesia entienda lo que supone que profanen la niñez»
Antes de que arrancara la manifestación, los exseminaristas leyeron unas palabras firmadas por F.L., la víctima que destapó los casos de abusos perpetrados por Ramos Gordón en el Seminario Menor San José de La Bañeza. «Estoy cansado de escuchar que la Iglesia comprende mi dolor, dudo que entienda lo que es sentir que profanen tu niñez, sin importarles ver llorar a unos niños, sin que nadie hiciera nada, dejando una herida abierta que jamás cicatrizará». F.L., una de las tres víctimas que denunciaron a Ramos Gordón, aunque a principios de semana un cuarto exseminarista registró una más contra otro cura que también trabajó en el seminario, agradeció a sus excompañeros el acompañamiento y el apoyo recibido. «Esta aberración hay que frenarla, la infancia solo es una y nadie tiene derecho a destrozarla gratuitamente. Quiero que la tolerancia cero a la pederastia sea real», pidió F.L.
Los exalumnos volvieron a compartir parte del dolor sufrido durante su infancia en el seminario bañezano. «Por las noches sentíamos terror, todos sabíamos lo que pasaba, dormíamos con un ojo abierto porque Ramos Gordón no tenía reparo en hacer sufrir a los compañeros». Por eso consideran que la pena impuesta por la Iglesia a este cura, un año apartado —aunque ha pedido la jubilación—, no es suficiente igual que no ven justo que no haya castigo para los encubridores. Aún les quedan muchas preguntas sin resolver.