«Los peritos de la defensa también están obligados a decir la verdad»
El letrado de la defensa, Vicente Prieto, también aportó al jurado sus fundamentos básicos en Derecho. Ante las afirmaciones de la Fiscalía del interés de los informes periciales que encargan las partes y la advertencia, por parte de la acusación particular, de las argucias con que se encargan muchos, aseguró que al igual que sucede con todos los testigos, los peritos también están obligados a decir la verdad en los tribunales y si mintieran incurrirían en un delito de perjurio.
Para rebatir a las acusaciones, indicó que los funcionarios —policías y forenses, «no están en posesión de la verdad. También se pueden equivocar». Por eso, pidió al jurado que distinga «las pruebas de verdad de las presunciones», porque «ni todo lo que dice la Fiscalía es verdad ni todo lo que digo yo, mentira».
Prieto aseguró que Muñoz Blas «se inventó la reconstrucción de los hechos. Si ésta se hubiera corroborado con pruebas, no estaría aquí haciéndoles perder el tiempo». Su representado sintió la «imperiosa necesidad» de idear el crimen porque «necesitaba salir de ahí», debido a su estado psiquiátrico, «y aun sabiendo que se jugaba la cárcel». Relató que Muñoz Blas no huía de la policía cuando fue detenido, «sino que estaba de vacaciones», recorriendo el Camino de Santiago, «alojándose en albergues en los que es preciso identificarse con el DNI y utilizando su tarjeta de crédito, por la que te detecta la policía».
Para enervar los argumentos de las acusaciones aseguró que la fiscalía y la representación de los Thiem siembran dudas al referir ataques anteriores a peregrinas en las inmediaciones de la vivienda del acusado: «La policía le llevó a casa a la alemana para que le reconociera y no fue capaz. Si existe un procedimiento archivado, que no lo usen ahora para sembrar la duda». Advirtió de que condenar a Muñoz sin que haya cometido el crimen plantea «dos problemas: el tiempo que pasará en la cárcel hasta que, si Dios quiere, el Tribunal Supremo lo arregle y que los culpables de estos hechos andan por ahí sueltos».
De todos los testimonios que escuchará el jurado «su decisión se fundamentará en lo que digan cinco, al sumo diez testigos» y Prieto aseguró a los jurados que a medida que avance la vista, las periciales que propone —pagadas por el padre de su representado— serán suficientes «para que tengan muchísimas dudas sobre las atrocidades que se le imputan».