Diario de León
Publicado por
Ricardo Magaz Profesor de Fenomenología Criminal en la UNED
León

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C uando ya estamos cerca del ecuador del juicio por el crimen de la peregrina estadounidense Denise Pikka Thiem afloran las líneas maestras de defensa de Miguel Ángel Muñoz Blas, acusado del asesinato de Denise cuando la mujer recorría el Camino de Santiago.

Cobra por tanto gran importancia el aspecto psicológico de Muñoz. En esta dirección hemos de acomodar el perfil geográfico criminal como técnica de análisis de la actividad espacial y geográfica aplicada a la investigación. Una herramienta que permite a los policías trazar el mapa mental y los movimientos geográficos del sospechoso con el fin de establecer hipótesis verosímiles acerca de la zona de actuación del criminal.

Miguel Ángel Muñoz operaba esencialmente en torno a su punto de anclaje que había convertido en su área de seguridad, donde tenía su casa prefabricada en el campo.

El perfil geográfico habla siempre de probabilidades y no resuelve los casos por sí solo, pero una vez delineado exhaustivamente es de una utilidad increíble. En el crimen de la peregrina Denise Thiem así se puso de manifiesto y llevó a la policía hasta las puertas de la cabaña solitaria del supuesto asesino, en el monte del municipio de Castrillo de los Polvazares. Muñoz Blas actuaba desde hacía tiempo en el paraje deshabitado donde creía que podía sorprender a víctimas vulnerables desviando su ruta con el engaño de las flechas amarillas indicativas manipuladas. Muñoz se sentía a salvo en esa zona de anclaje que controlaba. Había diseñado planes alternativos y vías de evasión para no ser sorprendido.

Como ya tengo escrito en otros análisis sobre este caso, la perfilación geográfica divide básicamente en cuatro categorías a este tipo de agresores, según Rossmo y Canter: cazadores, tramperos, merodeadores y pescadores. Así, el cazador busca a sus víctimas en los alrededores de donde vive. El trampero usa artimañas y crea situaciones alevosas para llevar a la víctima a su punto de anclaje donde comete el delito. El merodeador actúa en un área distinta a donde reside, teniendo su base de operaciones en un lugar amplio y distinto. Y finalmente el pescador asalta en su zona de actividad rutinaria, donde trabaja o donde se divierte pero atacando a la víctima sin planificar, cuando surge la oportunidad.

Miguel Ángel Muñoz habría seguido un comportamiento de criminología ambiental acorde con el principio de proximidad y el patrón de conducta de cazador trampero para darle muerte supuestamente a Denise Thiem. Para ello eligió de modo racional a la víctima estableciendo un análisis de «costo-beneficio» en el que sopesó la ganancia criminal y la alta probabilidad de no ser descubierto, y por consiguiente sus ?arremetidas, ésta y otras, quedarían sin castigo como al parecer venía logrando con peregrinas desde hacía tiempo pero sin llegar al homicidio.

Muñoz cometió varios errores en sus andanzas. Los más importantes, que aceleraron la detención, fueron no tener en cuenta sus datos retrospectivos y la evolución temporal sobre el terreno; es decir, el círculo se fue estrechando por decaimiento con la distancia hasta llegar a un punto realmente peligroso para él: su centro de anclaje y zona de confort. A partir de ahí pasó a ser el cazador cazado.

El juicio continúa camino de la tercera semana. En manos del Jurado popular hay 25 años de condena.

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