Diario de León

Babia y Luna, dos años de parque natural sin inversiones ni PRUG

Los alcaldes exigen proyectos que frenen la despoblación y consigan impulsar el turismo.

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vanessa araujo | león

Babia y Luna, el único parque natural que hay en Castilla y León, ha cumplido dos años desde su declaración. En estos dos años como parque natural se han dado los primeros pasos para afianzar esta importante figura de protección cuya tramitación se prolongó durante 23 años, siendo la más larga para un espacio natural en la comunidad.

En este tiempo se ha cerrado la constitución del Patronato, formado por 34 personas que representan a las distintas administraciones y colectivos implicados en la gestión de este espacio, y que tiene como objetivo fomentar la participación en la gestión del parque.

Por lo que se refiere al Plan Recto de Uso y Gestión (PRUG), el documento mediante el cual se regirá el funcionamiento de espacio protegido, según fuentes de la Dirección General de Medio Natural, existe ya un documento del programa de uso público, y se está trabajando en la redacción de los restantes. Estas mismas fuentes aseguran que el documento final estará disponible a finales de esta legislatura o primeros de la siguiente.

Se trata de un documento de gran complejidad, ya que requiere de numerosos informes técnicos y del consenso de todos los sectores implicados en temas tan específicos como los aprovechamientos cinegéticos, ganaderos y forestales o los usos turísticos. Es tan complicado sacar adelante uno de estos planes que en la actualidad ninguno de los espacios naturales que tiene Castilla y León cuenta con uno, ni si quiera los parques nacionales de Picos de Europa y del Guadarrama, cuenta con esta imprescindible herramienta de gestión. De todos modos, la nueva Ley de Patrimonio Natural de la Junta de Castilla y León, permite aprobar el PRUG por planes parciales, y no en un mismo documento, lo que proporciona más flexibilidad.

La señalización de rutas y espacios en el parque ha sido otro de los avances en este espacio, donde se han invertido cerca de 57.000 euros en colocar paneles informativos y señales indicativas, algo imprescindible a la hora de favorecer el turismo en la zona, que tímidamente empieza a repuntar en esta zona. Los únicos datos de visitantes con los que cuenta la administración autonómica son los cerca de siete mil visitantes que acudieron a la casa del parque de Babia y Luna, ubicada en el palacio de Riolago, en el año 2016.

Además, la Junta de Castilla y León anunció este año una inversión de 2,7 millones para llevar a cabo un proyecto de depuración de los cuatro municipios leoneses que forman parte del Parque Natural de Babia y Luna. El proyecto, que más que una inversión directa es una obligación medioambiental en un espacio protegido, sigue actualmente su tramitación.

Lo que los alcaldes de los municipios integrados en este espacio, —Cabrillanes, San Emiliano, Sena de Luna y Los Barrios de Luna, —reclaman es un plan de inversiones y compensaciones por pertenecer a un espacio protegido. Babia y Luna no cuenta en la actualidad con ninguna asignación presupuestaria propia y son muchas las necesidades que tienen sus pueblos, terriblemente azotados por la despoblación, y por la falta de oportunidades. Con una ganadería en declive, y una ausencia total de infraestructuras turísticas, Babia y Luna reclama inversiones que ayuden a difundir este espacio natural entre los destinos ecoturísticos más importantes del país, y ayude a afianzar una marca de calidad que refuerce el sector hostelero en la zona, su principal motor económico.

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