El campo de La Gándara acogió el certamen en el que los participantes hicieron alarde de sus destrezas. JESÚS F. SALVADORES

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León

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Fieles a la cita, como cada 15 de mayo, los agricultores y vecinos de Sueros de Cepeda, de la comarca y de otras colindantes se dieron cita en el campo de La Gándara para rendir tributo al patrón de los labradores y hacer alarde de habilidad al volante del tractor. El concurso de arada y de destreza con el remolque volvió a cosechar todas las miradas en un año que se presenta especialmente duro para el campo. Por eso, entre la devoción y el trabajo también se imploró a san Isidro, que presidió la fiesta en el paraje, por las fincas y los cultivos.

Setenta participantes se inscribieron a los concursos que desde hace alrededor de 40 años se celebran con motivo del patrón. La edad no es impedimento y es que tan importante es conducir con habilidad como animar para cumplir los objetivos. Además, el mecanismo del evento es sencillo. Los participantes primero se inscriben y después van mostrando su maña. El objetivo del concurso de arada es hacer el surco en línea recta y se valora la mejor traza y el mejor volteado. El recorrido suma unos 200 metros y es de ida y vuelta. Pero, también, quienes quisieron pudieron demostrar su habilidad con el remolque ante la atenta mirada del numeroso público que se congregó en el campo. En este caso se trata de sortear obstáculos en zig zag, con un remolque y a lo largo de una distancia de unos 150 metros.

La cita volvió a convertirse en el mejor escaparate donde exhibir los modelos más modernos de tractor que se codearon con las auténticas reliquias de antaño, los tractores que durante las décadas pasadas acompañaron a los labradores de la Cepeda en su día a día en el campo.

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Sueros de Cepeda se mostró orgulloso en una de sus fiestas más tradicionales. Esa que gira entorno a san Isidro labrador, a quien implorar por una buena cosecha y poner en valor un oficio centenario. Y es que antaño en vez de tractores eran vacas y burros los que tiraban del arado, hasta evolucionar a lo que ahora es el campo. Por eso la fiesta también hace un guiño a esos vehículos más antiguos que en muchos casos siguen funcionando. La jornada contó también con el reparto de bocadillos y compartiendo bailes.