CAMPO ■ EL REGADÍO
La Vega de Abajo se suma al impulso modernizador de Villares y la Tierra
La comunidad aportará 1.569 hectáreas si sus partícipes aprueban la sustitución del sistema.
Canal principal de la Vega de Abajo, en una fotografía de archivo. MANTECÓN
A. Domingo | Redacción
La Comunidad de Regantes de la Presa de Abajo ha iniciado el trámite para acometer la modernización de los regadíos de las 1.569 hectáreas que domina en los municipios de Soto de la Vega y San Cristóbal de la Polantera, principalmente, sumándose a la iniciativa del canal de Villares y la presa de Tierra —con 2.252 y 1.318 hectáreas, respectivamente—, también en la ribera del Órbigo. Los propietarios de Villares están llamados a la votación para aprobar la renovación de los sistemas de riego este domingo y los comuneros de la Tierra aún no han convocado la votación, mientras que la Vega de Abajo tiene que solicitar ahora el inicio de una reconcentración parcelaria a los ayuntamientos implicados.
La Vega de Abajo acomete un nuevo intento de modernización de sus infraestructuras de riego después de que en agosto 2005 sus partícipes rechazaran la automatización. Desde entonces, se han sucedido campañas con buena reserva en Los Barrios de Luna con otra «en los que ha resultado muy complicado satisfacer las necesidades de todos los cultivos», apuntaba ayer la comunidad de regantes en una nota de prensa. Ahora, los agricultores se enfrentan a «una de las campañas más complicadas de los últimos 30 años», con 4.000 m3 de agua por hectárea «frente a los 5.500-5.600 que hemos tenido de media de en dicho periodo».
Por otra parte, los canales de riego, construidos entre los años 70 y 80 del siglo XX, conllevan «un coste elevado de mantenimiento» y sufren «grandes pérdidas de agua». Por estos motivos, la junta general ordinaria del 5 de marzo y las sesiones del sindicato de riegos de 2 de marzo y 4 de abril acordaron la puesta en marcha del proceso.
Parcelas contiguas
La modernización supone una reconcentración parcelaria, paralela a la modernización de las infraestructuras de riego, que puede culminar en cuatro años. La nueva concentración se realizará por explotaciones. Es decir, la propiedad de cada titular «estará perfectamente delimitada», pero los agricultores, con el consentimiento de los propietarios, podrán solicitar que las fincas que trabajan delimiten unas con otras, mejorando el dimensionamiento de las parcelas de cultivo, e incrementando la rentabilidad para el productor.
También será preciso solicitar la modernización de in un junta general extraordinaria. El esquema financiero será el mismo que se ha seguido hasta ahora, con un 26% ejecutado por la Junta de Castilla y León, un 24% aportado por los comuneros mediante un crédito a 25 años y un 50% adelantado por la Sociedad Estatal de Infraestructuras Agrarias (Seiasa) con fondos estatales. De esta mitad, un 24% se recupera con fondos de la Unión Europea y el 26% restante, los devolverá la comunidad una vez que terminara de pagar el crédito, en otros 25 años, sin interés y al precio actual del dinero.
En las modernizaciones que se ejecutan en estos momentos, se desprenden que coste medio de la anualidad de los primeros 25 años estaría entre 100 y 120 euros por hectárea, según datos facilitados a la comunidad por el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl).
Modernizar la Vega de Abajo supone la construcción de una balsa, que se abastecería por la toma actual del Órbigo, y de una estación de bombeo para dar presión a los hidrantes.