ASTORGA
El misterioso cráneo sin identificar
La estructura ósea localizada en el municipio de Santa Colomba de Somoza es idéntica a otra hallada en Bulgaria Ninguna de las dos se ha logrado atribuir a una especie conocida.

Iván, con la extraña pieza localizada en el municipio de Santa Colomba de Somoza. JESÚS
a.g. valencia | león
Les separan más de 3.000 kilómetros pero les une el misterio. El cráneo localizado hace años en el municipio de Santa Colomba de Somoza «es idéntico» al hallado en las montañas de Rhodopé, en Bulgaria, hace también más de tres lustros. Ninguno de los dos se ha conseguido atribuir a una especie conocida, aunque las similitudes entre ambos les confieren un aura singular. «No hay más en el mundo, al menos que se conozcan», dicen los descubridores de la pieza en La Maragatería, quienes a raíz de un reportaje sobre la estructura hallada en los Balcanes se dieron cuenta que «el curioso objeto» que durante años habían tenido en casa «era muy similar a aquel que estaban estudiando en Bulgaria».
Precisamente, el cráneo de Rhodopé permaneció oculto durante años en los laboratorios de investigación en la Universidad de Ciencias en Sofía, donde el arqueólogo Katya Malamet —como explican los descubridores de la pieza maragata— dijo que nunca había visto una cosa así. Otros investigadores búlgaros también han coincidido en señalar que «el hallazgo de Rhodopé no tiene analogía o semejanza con cualquier homínido conocido por la ciencia». El misterio está servido y el debate también porque la pieza tiene una ‘hermana gemela’ en León.
Iván, Mónica, Elena y Víctor son los custodios del cráneo de Santa Colomba, ese del que se cuestionan si podría confirmar «la existencia de los extraterrestres». Ambas piezas pesan prácticamente lo mismo, unos 300 gramos, son de tamaño casi idéntico y tienen los mismos orificios. «Nadie duda de que son iguales», dicen.
La historia de la estructura ósea localizada en Santa Colomba se remonta casi dos décadas, cuando el perro de la familia, un mastín leonés, dejó a los pies de su dueña «con sumo cuidado» la pieza. Durante un tiempo formó parte, como objeto curioso, de la decoración de la caseta del animal, hasta que «en el año 2002 apareció en la revista Más Allá el hallazgo de un cráneo alienígena que era igual al nuestro. Al no aparecer ninguna información más que el hallazgo decidimos guardarlo en mejor sitio», explica Iván.
Durante un tiempo se lo enseñaron a los lugareños, a quienes veraneaban en el pueblo, a los ganaderos... «y nadie supo decir a qué pertenecía, salvo un vecino ya mayor que nos dijo que era de un ‘riñubeiro’, un ser que, según la mitología, bajaba de los rayos cuando había tormenta». El tiempo siguió pasando y el pasado mes de febrero viendo un documental en Canal Historia recordaron el cráneo de nuevo, fue entonces cuando Iván buscó en Internet ‘cráneos alienígenas’ «y salió el de Rhodopé ya estudiado». Cuenta Mónica que junto a la pieza localizada en Bulgaria se halló un objeto metálico «pequeño y suave en forma de disco y fabricado de una aleación no reconocida». Un elemento que, sin embargo, no se encontró en el hallazgo leonés.
El cráneo de Santa Colomba ha sido visto por muchos investigadores sin que hayan podido arrojar conclusiones claras. Los que más datos han aportado son los expertos de Atapuerca quienes, según cuentan, les confirmaron que la pieza «estaba demasiado contaminada» para hacer pruebas de ADN por haber permanecido a la intemperie durante mucho tiempo. También evidenciaron que la estructura ósea laminada no está fosilizada por lo que «es relativamente joven». Precisamente, ahora el investigador Josep Guijarro está estudiando la pieza para tratar de esclarecer el misterio del cráneo sin identificar.
Los descubridores son conscientes de que hay diferentes opiniones y muchos que no dan credibilidad al hallazgo, por eso piden que las palabras se demuestren con pruebas.